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Entrega número 48
Postludio. José Mª Yturralde
José Mª Yturralde
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Documentos de introducción
 Introducción de Javier Martín 
 Introducción de Ana Álvarez 
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Ars Citerior

Conciencia perceptiva. Arte concreto español en la Colección Escolano

Museo Provincial de Teruel

Del  21 de abril al 28 de mayo de 2017

Comisario: Alejandro J. Ratia

Colaboran: Gobierno de Aragón y  Museo de Teruel .

Exposición realizada principalmente con los fondos de la Colección Román Escolano y aportaciones puntuales procedentes de las colecciones del Gobierno de Aragón (legado de Pablo Serrano y de la colección Circa XX).


Abel Martín. Metempsicosis.

Abel Martín. Metempsicosis. 1968.
Serigrafía.


Según nota del Museo de Teruel los "Puntos fuertes de la muestra son la carpeta “Alhambra” de Eusebio Sempere, y “Sobre el Cuadrado” de Yturralde. Uno de los protagonistas de la muestra es el artista y serígrafo turolense Abel Martín (Mosqueruela, Teruel, 1931-Madrid, 1993), escultor, pintor y serígrafo, cuyo buen hacer está detrás de alguna de estas carpetas, y del que se presenta también una carpeta propia".

La relación de artistas: Andreu Alfaro, Elena Asins, Waldo Balart, Manuel Barbadillo, José Luis Gómez Perales, José María Labra, Abel Martín, Luis Muro, Pablo Palazuelo, Julio Plaza, Gerardo Rueda, Enrique Salamanca, Eusebio Sempere, Francisco Sobrino, Gustavo Torner, Salvador Victoria, José María Yturralde, Yves Zimmerman.


 

Abel Martín

Abel Martín. c. 1960-1965


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Cristina Gamón. Pinturas Inestables

Queremos presentarles el video de la exposición Pinturas Inestables de Cristina Gamón, en la galería durante los meses de Abril y Mayo.


Cristina Gamón

(imagen cortesia galería Lucía Mendoza)


"La aspiración de mi pensamiento visual es dotar a la obra de un sentimiento de eterno retorno.   Comencé a trabajar sobre materiales plásticos transparentes como metáfora de seducción entre esencia y apariencia. El plástico, material icónico de la actualidad, me permite mantener una mirada constante hacia el pasado sin perder la relación con el presente. 
 
El atractivo acabado pulido del plástico se encuentra con la vibración de colores brillantes en una pintura onírica, de atmósferas acuáticas y sugerentes, como si se dejaran llevar por el movimiento, evocando una sensualidad huidiza. Una poética de sentimientos polares donde la frialdad de un material con olor a nuevo, absorbe toda la esencia de la tradición pictórica que nos trasporta hacia una riqueza contemplativa propia de lo sublime.  
 
Cuando la mirada a la Tradición se diluye en filosofías sobre la alienación de un presente ajeno, la abstracción se presenta como la forma más pura de apelar a la emoción en la pintura. 
 
Trabajo la pintura abstracta por su relación contemplativa. Me interesa captar la atención del espectador, aturdido por la incómoda ausencia de referentes reconocibles bajo grandes formatos. La pintura como medio en sí, es materia, es color, es forma, es emoción. Esta última, y no menos importante, implica la acción del artista. La intención-emoción o gesto. De manera que el gesto en la pintura representa su reducción más sintética. Porque en él se contiene la esencia de todo lo que la pintura es. El gesto, marca la intensidad de una emoción en el color elegido, su extensión y morfología, la cantidad de cuerpo y saturación que contiene la materia y su energía. Es siempre el gesto quién, a lo largo de la historia ha da paso a la acción que materializa el pensamiento plástico, desde la impronta de huellas de manos esgrafiadas en la primera pintura rupestre.  
 
El uso del color en mi práctica artística es de tendencia atmosférica, con formas orgánicas que se diluyen sobre la transparencia del plástico evocando una sensualidad huidiza,  generando el clima adecuado para conectar con un estado de pensamiento onírico o subconsciente.  
 
El proyecto reciente se aleja de los estudios del color -Seriación Infinita-  y recupera el interés por la transparencia del plástico. Explora la metáfora cuadro-ventana hasta desvelar  cómo la estructura interna del cuadro participa de un orden poético dentro del caos (re)presentado en la pintura. Al mismo tiempo, un cierto nivel de espacialismo en las obras reincide nuevamente sobre la pintura como artificio, llegando literalmente a romper con su ilusionismo mediante huecos en el espacio capaces de dar forma al vacío."

 

Cristina Gamón

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Hugo Fontela. Norte


Galería Marlborough, Barcelona.

Del  20 de abril al 20 de mayo de 2017.

Inauguración jueves 20 de abril a las 19,30h.


Catálogo digital       http://www.hugofontela.es/Catalogo_MBCN_2017.pdf

Nota de Prensa   http://www.hugofontela.es/notasdeprensa/marlborougbarcelonaabril2017.pdf



Hugo Fontela. Norte

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Adjuntos:
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Adiós a Enrique Gómez-Acebo

El pasado domingo 26 de marzo falleció Enrique Gómez-Acebo Muriendas (1940-2017).

 

Enrique Gómez-Acebo

 

Enrique Gómez-Acebo. Cuatro décadas como galerista

Toda una vida dedicada al arte, a mostrar en su galería una parte fundamental de la pintura creada en nuestro país durante más de cuarenta años. En la galería EGAM de la calle Villanueva 29 de Madrid expusieron Fernando Zóbel, Manolo Millares, Eusebio Sempere, Gustavo Torner, Mitsuo Miura, Fernando Almela, Alfredo Alcaín, Gerardo Aparicio, Guillermo Lledó, Eduardo Barco o Miguel Ángel Campano, entre otros.

Sus primeros pasos en el mundo de las galerías fue de la mano de la legendaria Juana Mordó. Cuando Enrique hablaba de ella enlazaba las anécdotas una tras otra. Lástima que nunca llegara a escribirlas. Tal vez su educación y discreción no se lo permitía, pero cuando te invitaba a entrar en su despacho, abría la caja de recuerdos, y diciendo: “no tengáis prisa en iros”, relataba desde la manera en que Juana contaba el dinero hasta como recibió un pequeño Burguillos por parte de la galerista como pago de sus primeros trabajos. También rememoraba su infancia, el jardín de la casa de sus padres y a su progenitor diciéndole a toda su prole que el Día del Padre no quería que le regalasen nada, que ese era un invento del Corte Inglés.

Sus largos años de director en EGAM le enseñaron a adivinar que iba a tener una venta cuando oía la frase mágica: “esta tarde vendré con mi marido a ver este cuadro”. Y a sospechar que la transacción no llegaría a buen fin al escuchar: “esta tarde vendré con mi mujer a ver este cuadro”.

Faltando pocos meses para cerrar oficialmente la galería, en abril de 2014, tuve la posibilidad de realizarle una entrevista, y al leérsela le dije: “Enrique, tus respuestas han sido breves”, a lo que me respondió: “breves no, concisas”.

En noviembre de 2014 pasé a despedirme de Enrique antes del cierre definitivo de EGAM, pues durante los últimos meses colgaba de las paredes los fondos propios de la galería. Como resultado de esta visita me queda: una obra de Guillermo Lledó, una foto juntos, y, especialmente, unas palabras de agradecimiento, tras varios años de relación entre galerista y coleccionista: “Has sido un buen cliente y amigo y solo has apretado donde había que hacerlo”. Aún recuerdo las palabras que pronunció hace casi quince años, cuando fuimos presentados: “¡Un coleccionista…hay que cuidar una especie tan escasa!”.

“Señor Egam”, como algún despistado te llamaba, descansa en paz.

Javier Martín

28 de abril de 2017

Más articulos: Entrevista a Enrique Gómez-Acebo en febrero de 2014.


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MoniKa Buch.

Tras la búsqueda del movimiento: Una valenciana en la HfG de Ulm


Galería Punto , Valencia.

Inauguración 7 de abril de 2017 a las 20h.



Monika Buch.Tras la búsqueda del Movimiento

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 Papers i collages per a Joan Valls

 

Lugar: Llotja de Sant Jordi, Alcoi

Fechas: Del 6 de abril hasta el 28 de mayo de 2017

Inauguración: jueves 6 de abril a las 20h.

Comisario: Javier Martín


papers i collages per a Joan Valls

 

ALBANO  - Aina ALBO - Andreu ALFARO - Elena ALONSO -  Josep ANZO - Elena ASINS - Marlon de AZAMBUJA -  Waldo BALART - Nestor BASTERETXEA - Arcadi BLASCO - Manuel BOIX - Enrique BRINKMANN - José Manuel BROTO - Monika BUCH - Víctor CÁMARA - Rafael CANOGAR - Carlos CARTAXO - Julián CASADO - DIS BERLIN - EQUIP REALITAT - EQUIP CRÓNICA  - Eutiquio ESTIRADO - Francisco FARRERAS  - Robert FERRER i MARTORELL - Tomás GARCÍA ASENSIO - Pep GARRO - Joan GENOVES - José Luis GÓMEZ PERALES - Josep GRAU-GARRIGA - José GUERRERO - Josep GUINOVART - Joan HERNÁNDEZ PIJUAN - José LEGUEY - Guillermo LLEDÓ - Antonio LORENZO - Rafa MACARRÓN - Aurèlia MASSANET - Tomás MENDOZA - Antoni MIRÓ - Joan MIRÓ  - Pedro MUIÑO - Juan OLIVARES - José Miguel PEREÑIGUEZ - Guillermo PÉREZ VILLALTA - Águeda de la PISA - Jaume ROCAMORA - Gerardo RUEDA - Manuel SALINAS - Maya SARAVIA - Josep SOU - Antoni TÀPIES - Joan Josep THARRATS - Lidia TOGA - Gustavo TORNER - Ramón URBÁN - José VENTO - Daniel VERBIS - Salvador VICTORIA - José María YTURRALDE - Fernando ZÓBEL.

 

 

Salvador Victoria. Papers i collages. per a joan valls coleccion Ars Citerior

Salvador Victoria
S.T. Gouache sobre papel, 1961


Waldo-Balart. Papers i collages per a joan valls. coleccion ars citerior comunidad valenciana

Waldo Balart. Desarrollo cromático de CEL: 1,3,4,6,7
Acrílico sobre cartulina. 1989



" Sols hem après la dura noció de saber l'escassesa del bé propi"

(Solo hemos aprendido la dura noción de saber
la escasez del bien propio)

Joan Valls

 

Papeles y Collages


Cuando hablamos de obra sobre papel, la primera imagen que nos suele venir a la mente es la de un dibujo, porque esta manifestación artística ha sido desde hace siglos una de las maneras más utilizadas por el hombre. En el Renacimiento los dibujos sobre papel no se llegaban a considerar como obra, sino como un ejercicio de mano o como un boceto para posteriormente materializar la idea en una gran obra sobre un soporte más “noble”. De este modo la obra sobre papel carecía de un fin en sí mismo y en muchos casos acababa siendo destruida.

Poco a poco la obra sobre papel fue ganando mayor relevancia, pues las nuevas técnicas de pintura utilizadas fueron conviviendo dentro de la misma pieza y se iban complementando, dando nuevas posibilidades pictóricas y una nueva relevancia y proyección a la composición creada sobre el papel.

Con la llegada del siglo XX y ciñéndonos a nuestro país, los pintores españoles llegaron a realizar gran cantidad de obra sobre papel, unos por la importancia que le conceden al dibujo (Luis Fernández, Salvador Dalí, Maruja Mallo), otros debido a la simple escasez de medios, como fue el caso de Julio González, quien utilizó dicho soporte para dibujar con grafito numerosos retratos de campesinas o de su compañera Marie Therese.

De la mano de Eusebio Sempere y Abel Martín llegó a España, a finales de la década de los cincuenta del siglo pasado, el método serigráfico. La obra seriada sobre papel interesó a muchos pintores y ayudó a difundir el arte contemporáneo en nuestra sociedad. La serigrafía fue el principio de muchas de las colecciones, que luego derivaron hacia la pieza única. Como dijo Fernando Zóbel, ”Una colección puede comenzar con un  grabado de Durero, y con el tiempo ir adquiriendo algún dibujo y así sucesivamente. Se trata de un proceso de aprendizaje”.

Sempere y Martín aprendieron la técnica serigráfica en los talleres del artista Wilfredo Arcay, en el París de los años cincuenta. El estampador cubano innovó la divulgación del arte con esta técnica, de origen americano y desconocida en Europa. Para Arcay, la serigrafía no era una reproducción de obra “sino una forma de reinventar junto al artista una obra en estampa que permita cambiar tamaño, color o soporte”. Durante el aprendizaje de esta técnica, Abel Martín ya realizó obras para artistas de la talla de Mortensen, Herbin, Vasarely o el arquitecto francés André Bloc.

En 1958, tras su vuelta definitiva a España, Martín y Sempere realizaron para Lucio Muñoz uno de los primeros trabajos serigráficos. A partir de ese momento y en los años siguientes comenzaron a producir estampaciones para la mayoría de los artistas de la época, muchos de ellos relacionados con el mundo artístico de la ciudad conquense: José Guerrero, Antonio Lorenzo, Manolo Millares, Manuel H. Mompó, Gerardo Rueda, Antonio Saura, Gustavo Torner o Fernando Zóbel. Abel Martín estampó las primeras ediciones para el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca por encargo de Zóbel: la primera fue de César Manrique fechada en 1963, aunque se realizó la serigrafía a principios de 1964.

Ha habido momentos puntuales donde la obra sobre papel, no fue una elección, sino una imposición debido al método utilizado. Hablo de finales de los sesenta en los Seminarios del Centro de Cálculo de la Complutense de Madrid (1968-1970). Los pintores que se acercaron a aquellas primeras computadoras (Manuel Barbadillo, Tomás García Asensio, Gerardo Delgado, José Luis Gómez Perales, Abel Martín, Manolo Quejido,  Eusebio Sempere, Soledad Sevilla, o José María Yturralde entre otros) realizaron sus obras modulares sobre papel plotter, y en algunos casos el resultado obtenido lo pasaron a serigrafías o  litografías.

Con la entrada del siglo XXI, el uso y valoración del papel ha tenido un gran resurgimiento entre los artistas, debido a factores como la facilidad en el manejo y el transporte del mismo, su bajo coste económico y el auge que el dibujo ha tenido en las generaciones más jóvenes como expresión artística en sí misma. En palabras del pintor de Guillermo Pérez Villalta en su libro “Melancólico Rococó”: “El dibujo está hoy en una nueva fase dorada. Parece que la ortodoxia moderna lo salva, quizás porque no es pintura y, si se hace sobre la pared o sobre un papel roto, parece menos clásico. Pero lo que sigue atrayendo del dibujo es esa fragilidad, esa casi nada, esa cosa directa del cerebro a la obra.”

Para hablar del collage tenemos que remontarnos a 1910 cuando Braque introdujo arena y serrín en sus cuadros cubistas, lo que dio lugar al antecesor del papier collé, que vería su primera luz el 13 de septiembre de 1912, cuando encontró en una droguería de Aviñón algunos papeles pintados imitando la madera. Al llegar a casa, en la localidad rosellonesa de Céret, cortó tres trozos de ese papel, los pegó sobre un papel Ingres, dibujó con carboncillo unos trazos que unían los pedazos y escribió las palabras BAR y ALE. A la obra la tituló Frutero y vaso. En octubre, Picasso realizó su escultura Guitarra utilizando recortes de cartón. Pero el primer cuadro considerado un collage, curiosamente fechado en mayo de 1912, es Bodegón con trenzado de silla. En el mismo, Picasso incorporó a uno de sus bodegones un hule de los utilizados como mantel de bar, con la peculiaridad de que el estampado de este hule es diseño de asiento de rejilla. Con esta acción revolucionaria para el arte, no solo hay que destacar la incorporación de un elemento no pictórico a la obra, sino también la incorporación de un objeto fabricado en serie (el hule) a un objeto artesanal hecho a mano (el cuadro).

Como defensor de la obra realizada sobre papel, he querido que la exposición “Papers i collages per a Joan Valls” sirva para acercar la frescura de las obras con este soporte. Por cronología los artistas seleccionados van desde Antonio Lorenzo (Madrid, 1922-2009) a Albano (Ávila, 1988), con piezas de diferentes tendencias plásticas y con distintas técnicas, que abarcan desde el grafito hasta el acrílico, pasando por el gouache o las ceras, pero siempre  utilizando el papel como soporte o con la técnica de collage. Una vez más deseamos aumentar el interés por este soporte y esta técnica y anhelamos desterrar para siempre la frase vigente durante muchos años escrita por  Fernando Zóbel, cuando allá por los años setenta habló del “El amable desprestigio del papel” en España.

 

                                                                                              Javier Martín

 

Julian Casado. Papers i collages. coleccion Ars Citerior 

Julián Casado
Conjunción alquímica
. 1971.
Gouache sobre papel



José María Yturrralde. Papers i collages per a joan Vallls

José María Yturralde
Figura imposible. 1973
Tinta china, acrílcio, rotulador de color sobre papel isométrico

 

 

 Imágenes gentileza Marie Claire Decay,  Waldo Balart, Elia Fernández y José María Yturralde

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¨Monica Buch,  tras la búsqueda del movimiento¨

¨La Única Valenciana en  HfG Ulm¨


Galería Punto, Valencia

 Del 7 de abril al 21 de mayo de 2017.

 

monika Buch

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Guillermo Lledó. Materia de silencio

 

Guillermo Lledó (Madrid, 1946) inaugura el próximo 25 de marzo de 2017  la exposición Guillermo Lledó. Materia de silencio en el Museo Salvador Victoria, en Rubielos de Mora. Se podrá visitar hasta el 25 de junio.

 

Expone Guillermo Lledó. Materia de silencio. Museo Salvador Victoria 

 

GUILLERMO LLEDÓ. METONIMIA DE LA CIUDAD.

La metonimia ó trasnominación, (del griego μετωνυμία, μετ-ονομαζειν 'nombrar allende', "dar o poner un nuevo nombre") es un tropo o fenómeno de cambio semántico por el cual se designa una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre ambas. Son frecuentes las relaciones semánticas del tipo causa-efecto, de sucesión o de tiempo o de todo-parte. Se sustituye un término por otro, según la relación de causa-efecto, autor-obra o contigüidad.

La metonimia, en literatura, se refiere a la práctica de no utilizar la palabra formal de un objeto/sujeto y en lugar referirse a ello mediante el uso de otra palabra que está íntimamente ligada al nombre formal/palabra. Es la práctica de sustituir la palabra principal con una palabra que está estrechamente vinculada a ella.

Desde la publicación de George Lakoff de Metaphors We Live By (1980) (en su versión castellana Metáforas de la vida cotidiana, 2001) la corriente intelectual conocida como lingüística cognitiva ha retomado el estudio de la metonimia como fenómeno conceptual que junto con la metáfora conceptual constituye un mecanismo básico de organización lingüística básico a nivel tanto sincrónico como diacrónico. La metonimia no es, sin embargo, un fenómeno exclusivo de la organización lingüística sino que es reconocida por las ciencias cognitivas como una operación cognitiva general fundamental en procesos cognitivos básicos como la percepción, la atención y la memoria.

Volviendo a la índole semiótica de la metonimia, las principales modalidades de metonimia se dan según la relación de los términos en juego: de continente a contenido; de materia a objeto; de lugar de procedencia; de lo abstracto a lo concreto y del signo a la cosa significada o viceversa.

La metalepsis (del griego μετάληψις, 'participación') es un tropo del conjunto de las metonimias en el cual se nombra o toma al antecedente por el consecuente o viceversa. Usando una terminología típica de la semiótica, puede decirse que la metonimia es el desplazamiento de algún significado, desde un significante hacia otro significante, que le es en algo próximo. En el mundo de la retórica audiovisual, también es entendida como la ruptura de la lógica o el salto brusco de un nivel narrativo a otro.

La ciudad tiene dos posibles acepciones. Por un lado la latina, romana de civilitas, civilización -en esto sigo a Henry Pirenne- y por otro la semítica, del árabe مدينة madīna medina’, literalmente lugar de la religión (ma lugar y dīn religión), -en esto sigo al filólogo semítico que hay en mí-.

Que Guillermo Lledó ha optado por representar la primera, no cabe duda. Si en una primera etapa de su quehacer -mediados de los setenta, hasta el ochenta y uno- se servía de una pintura hiperrealista que nos mostraba la ciudad en sus múltiples peripecias; de un tiempo a esta parte, se sirve de la escultura, de algunos de sus elementos de la ciudad, aislados, para hablarnos igualmente de la misma. Sus tapas, sus marquesinas, sus vallas, sus pantallas o cubiertas traslúcidas, sus contenedores, sus señales, sus palés, sus cabinas, sus tragaluces, nos están hablando de la ciudad sin nombrarla. Nos habla de un mobiliario urbano, de una suerte de lo que en un futuro devendrá en una arqueología industrial, que nos definirá en nuestra cotidianeidad a través de unos sucintos elementos de lo urbano.

Estas representaciones, estas obras, las emparejo con el artista Dan Graham. A ambos les preocupa la percepción del público; el uso del espejo o del reflejo, como elemento arquitectónico; la arquitectura; el humor, sentido importante en el arte contemporáneo y más perteneciendo al conceptual, asociado a la seriedad; las periferias, la fascinación por el espacio urbanizable, los suburbios, las aglomeraciones urbanas, no en el sentido alienante del mismo. Veo muchas concomitancias en sus trabajos y planteamientos.

Elemento muy significativo en su obra es el silencio. El silencio como respeto, como forma exterior de la búsqueda interior. El silencio como capacidad de aislamiento, de intensidad, de profundidad. El ruido lo entendemos como ruptura, como una irrupción. En su caso el silencio remarca, detalla, incide. Nos hace fijarnos. Es, en realidad, una agudización de la mirada, de la memoria, una nueva mirada. En realidad es su proceso. Destaca un elemento, que aísla y nos muestra individualmente, para hablarnos de otras cosas. Sus piezas que acarrean una gran cantidad de bocetos, planos y croquis: nos recuerdan más bien a un ingeniero, a un arquitecto, a un arqueólogo del futuro. Son silencio en sí mismas, respeto al elemento, respeto a la parte, respeto al todo.

Silencio que, en su manifestación más radical, le lleva a esos monocromos, a esos papeles de un solo color, característicos también de sus últimas producciones. A lo esencial.

Aislar. Remarcar. Incidir. Al igual que Marcel Proust, piensa que todo está dicho, pero como nadie escucha hay que volver a repetir.

Lledó ha provocado una iconoclastia, una alteración de las funciones, una apertura polisémica, unos nuevos significados de la apropiación de lo cotidiano, de esas formas reconocibles de carácter utilitario o arquitectónico, de esa abstracción de las formas de la ciudad. Del espacio, de la experiencia. Esto nos requiere una agudización de la mirada. Y es que -como apunta el lema de Antoni Muntadas-, «La percepción requiere participación».

© José Luis Martínez Meseguer, marzo de 2016.

 

Guillermo Lledó. Materia de silencio. Museo Salvador Victoria

Tapa-2

 

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Luis LUGAN. Premio ARCOmadrid BEEP de Arte Electrónico

El Premio ARCOmadrid BEEP de Arte Electrónico, en su duodécima edición, ha recaído en dos piezas del artista Luis Lugán presentadas en el stand de la Galería José de la Mano.

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Premio a Gustavo Torner

La Asociación Española de Críticos de Arte (AECA) con motivo de la  Feria Internacional de Arte contemporáneo ARCO ha otorgado a Gustavo Torner (Cuenca, 1925) el premio al mejor artista español vivo  por la obra expuesta en la galería Fernández-Braso

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MESA REDONDA SOBRE VIGENCIA DEL ARTE ABSTRACTO 2017

ARCOmadrid, 2017-22/II/2017

MARIE-CLAIRE DECAY

 

En primer lugar tengo que agradecer al Gobierno de Aragón la presentación del Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora, conjuntamente con prestigiosos Museos aragoneses, en el stand de esta Autonomía en  Arco-2017 --es un honor-- así como la organización de este coloquio en  el que se me ha pedido participar al lado de tres conocidos representantes del mundo del arte, el historiador Alfonso de la Torre, el coleccionista Javier Martin, y el director del Museo Salvador Victoria, Ricardo García  Prats, por los que siento una gran admiración.

Gracias también a los amigos y amigas que nos acompañan esta tarde, llegados desde varias provincias e incluso desde Francia.        

Por circunstancias de la vida, he sido testigo y participe de las experiencias de muchos de los artistas de la Generación de los Cincuenta, los Fifties, en su mayoría abstractos: sus luchas, sus anhelos, las exposiciones en las Galerías Juana Mordó o Edurne, las Bienales de Venecia, los  primeros experimentos informáticos en el Centro de Cálculo de IBM (y la Universidad de Madrid) y las interminables tertulias nocturnas sobre el Arte.  Casi todos estos amigos están representados en el Museo Salvador Victoria y no los voy a enumerar, pero quiero recordar a los historiadores y poetas que nos acompañaban en estas reuniones: Antonio Bonet Correa, Vicente Aguilera Cerni, Santiago Amón, Fernando Soria Heredia o Adolfo Castaño, entre otros.

Si el arte voluntariamente  abstracto nace con Kandinsky, tiene bastante más de un siglo y ya es  clásico en sus múltiples  acepciones: geométrica, constructivista, expresionista, gestual, lírica, etc… Y todas estas facetas de la abstracción, si bien forman  parte de la historia, también están presentes en nuestra vida cotidiana,  esencialmente en la decoración: carteles, fachadas de edificios, escaparates, joyas etc. Los grandes museos siguen mostrando obras abstractas: así el Guggenheim de Bilbao  presenta desde el pasado día 3 una exposición sobre el Expresionismo Abstracto, con 130 obras de Pollock, Rothko, De Kooning etc. Pero, además, tenemos  en este mundo globalizado, y desde luego en España,  jóvenes escultores y pintores cuya investigación estética,  llevada a cabo con seriedad y profesionalidad, enlaza de forma para mí muy conmovedora con la de las vanguardias abstractas de los Fifties.

En esta óptica, voy a intentar ofrecer, de forma breve, un análisis de la obra que están realizando, hoy día, seis artistas españoles, de clara adscripción abstracta, nacidos en las décadas de los setenta y ochenta del siglo XX:

El pintor Robert Ferrer i Martorell, creo que muchos de los asistentes a este coloquio habrán disfrutado su reciente exposición en el Espacio Valverde de Madrid.

El pintor Eduardo Barco cuya obra, una “Cierta deriva geométrica”, según la define Alfonso de la Torre,  cuelga actualmente en Tasman Projects de Madrid.

La escultora Diana García Roy, que trabaja con tesón y discreción en su estudio de San Sebastián de los Reyes en una obra de planteamiento oteiciano.

La pintora viajera Lourdes Castro Cerón que plasma las emociones estéticas e intelectuales sentidas por tierras vírgenes en óleos y dibujos de corte informalista.

El pintor Albano, que obtuvo el premio BMW en 2012, otro viajero que ha recorrido desiertos para trabajar  en una abstracción que ha evolucionado del lirismo a la geometría.

El escultor Javier Elorriaga, que conjuga escultura y arquitectura, en homenaje a Oteiza o Álvaro Siza.

Y, en último lugar, porque no quiero dejar de lado los numerosos artistas que incorporan elementos  informáticos al servicio de un planteamiento abstracto absolutamente clásico,  me ocuparé de la obra del pintor Gonzalo Torné,  que se dedica a la creación por ordenador desde que la Pollock-KrasnerFoundation de Nueva York le concedió, en 1998, la beca para la creación artística con nuevas Tecnologías.

En definitiva, como vamos a ver ahora, todos estos artistas trabajan en el vasto campo de una estética abstracta que, para ellos, evidentemente, es vigente. Y todos nos ofrecen un trabajo impecable, realizado a conciencia con materiales nobles, duraderos. Dejaré de lado, por falta de tiempo que no de interés, la investigación multidisciplinar llevada a cabo por varios artistas españoles y que me resulta extraordinariamente atractiva. Pero, al menos, quiero dejar constancia del trabajo de LRM Performance de Berta Delgado y David Aladro-Vico, un trabajo que une música, danza y escenografía abstracta, inspirada en las obras de artistas  como Martin Chirino o Manuel Rivera,  en búsqueda de nuevos horizontes.

 

ROBERT FERRER I MARTORELL (Valencia, 1978)

Vi por primera vez unas obras de Robert Ferrer, que no conocía, en la Feria Just-Madrid de 2011. Me llamaron la atención sus llamadas “Estaciones” realizadas con pequeños elementos de color que flotaban en cajas de metacrilato. En efecto, descubrí en ellas algo que me recordaba las cajas de luz de Salvador Victoria del año 1972  o las cajas luminiscentes de Sempere. Desde esta época, sigo la evolución de la obra de Robert Ferrer. Recuerdo que tenía una delicada obra de metacrilato y vinilo en la exposición “Trazos sensibles”, comisariada el año pasado por Javier Martin en el Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora. Y hace unas semanas disfruté su última exposición, titulada “Transición al equilibrio”, clausurada a finales de enero en el Espacio Valverde, una exposición que permitía al espectador apreciar la coherencia de la trayectoria del artista.

“Su obra no solo promueve la reflexión en torno al espacio pictórico, sino su ampliación allende la superficie de la obra, extensión de las preguntas que tientan la penumbra en múltiples direcciones. Antisolemne, versos escritos con lo mínimo, reducido el color, deja Ferrer hablar a las líneas que, a veces, parecen elevarse en laberinto mas también, otrora, expandirse como declarada travesía, gozosa e imparable, imperiosa pareciere, a la tridimensión o, repentinamente, viajar al centro y concentrarse”, escribe Alfonso de la Torre en su hermoso texto de presentación de esta exposición, evocando la herencia de Francisco Sobrino o Jesús Rafael Soto. Yo creo discernir otra herencia en alguna de estas últimas obras de Robert Ferrer que podrían tener un cierto parentesco con los “relieves de madera” de Francisco Farreras, “también creador  de una misteriosa poética en la que su obra contempla esa dimensión corpórea y una gravedad trascendente”, en palabras robadas a Alfonso de la Torre.

 

EDUARDO BARCO (Ciudad Real, 1970)

“Callar, hablar, destruir, construir” es el sugerente título de la actual exposición de Eduardo Barco en Tasman Projects. Me recordó inmediatamente un hermoso texto de José Luis Aranguren publicado en el catálogo de una exposición de Salvador Victoria en 1987: “No sé si es el origen o el fin, la creación, la construcción, la deconstrucción, la destrucción. Por las blancas rendijas ¿emergen, o se van, el secreto y la vida?...”. Además, nada más entrar en los espacios de Tasman Projects, me topé con un cuadrito que me llamó la atención por el círculo que lo centraba. Momentos después me dijo Eduardo que era un homenaje a Salvador Victoria. Por ello, no es sorprendente que Alfonso de la Torre describa a Eduardo Barco como un “infatigable revisitador de las vanguardias abstractas”.

Observa Alfonso de la Torre en el texto de presentación del catálogo de la exposición de Tasman Projects que Eduardo Barco es un “buscador de la perfección de lo inacabado, de la elevación de los misteriosos símbolos, de la expansión de las formas al pintar…”, “un artista capaz de hacer compatible orden y vibración: pintor, dibujante, constructor de formas en el espacio, explorador de la visión y obsesivo demiurgo de imágenes nuevamente creadas”. No se puede expresar mejor lo que he sentido al visitar esta exposición.

“Su mirada refiere lo frágil y lo fugaz”, subraya Alfonso de la Torre. Esta reflexión me resulta literalmente luminosa al ver las leves esculturas presentadas por Eduardo Barco en la misma exposición: son unos ensamblajes de madera, algunos pintados, o de resina, o de resina y  papel, exquisitamente sencillos, pero “procediendo de una ardua elaboración”,   puntualiza Alfonso de la Torre.

 

DIANA GARCÍA ROY (1972, Pamplona, Navarra)

Esta escultora trabaja varios materiales, pero partiendo siempre de una idea-clave: el entorno del hombre. Realiza en cera construcciones de pequeño tamaño, con vacíos interiores que sugieren hábitats de épocas lejanas o tal vez cuevas. Ella misma confiesa que los Etruscos son fuente de inspiración de su trabajo. Estas exquisitas esculturas se fundirán en bronce, y posiblemente ampliadas, tan pronto como se le ofrezca esta oportunidad a Diana García Roy.

Utiliza también, con gran valentía y una extraordinaria sensibilidad, el alabastro. Abre en esta piedra unas moradas, unos espacios translúcidos que, para mí, evocan a la Creta del Palacio de Cnossos, o unos misteriosos pasillos-túneles que me remiten a las moradas rupestres de Matera, en la Puglia italiana que visité recientemente. Pero, como lo subraya la galerista Margarita de Lucas en el catálogo de la exposición que inaugura Diana a finales del mes en Pamplona, “al mismo tiempo son piezas de hoy, depuradas, frescas, con sabor contemporáneo”.

Su investigación se centra ahora en el árbol o el bosque, con incorporación de elementos de escayola y un tratamiento esquemático, a la manera de la pintora Rosa Torres. Su última  obra, titulada “Ciudades aéreas de caña”,  consiste en “unas formas quebradas, reunidas en grupos que pisan suelo firme a través de cañas altas que nos remiten a otras vanguardias históricas conectadas con el Arte Póvera”, añade Margarita de Lucas  en el  catálogo ya  citado. En definitiva, se intuye siempre en la obra de Diana la presencia-ausencia del hombre.

 

LOURDES CASTRO CERON (1977, Cádiz)

Lourdes Castro Cerón ha establecido un muy personal  vínculo intelectual entre sus viajes por tierras prácticamente vírgenes –acaba de pasar cuatro meses en Mongolia-- y su obra, siempre abstracta. “El viaje es para mí material de trabajo, forma parte del proceso y proporciona contenidos para mi pintura….Procuro  acceder a territorios con una atmósfera específica, me refiero a la suma de agentes que hacen que un escenario sea como es: luz, temperatura, ruido, altitud, color, aire, viento, personas etc.”, explica esta Doctora por la Facultad de BB.AA. de la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis “sobre el carácter plástico de los sistemas de notación en música, danza y poesía visual”.

Desde luego, nadie mejor que ella para dar las claves de su creación,  cuando escribe: “A través de la pintura penetro en los estratos internos de la realidad; me coloco frente a las cosas para que la materia plástica extraiga del comportamiento de la naturaleza una estructura básica: lo que constituye el origen de las cosas, lo que es permanente e invariable. La naturaleza primigenia (originaria) construye, disuelve, mancha, transforma, salpica, arrastra, dibuja. Proporciona imágenes que están al límite”.

Y sigue Lourdes con palabras rotundas:” El pensamiento abstracto se refiere a cosas fundamentales y se despoja de lo anecdótico y superficial.  Cuando hablo de abstracción,  me estoy refiriendo al modo de analizar, contemplar y estudiar las cosas, cada vez más desde su íntimo ser, desde su esencia o naturaleza. Pinto reflexionando sobre conceptos abstractos y recibiendo impactos emocionales del natural”.

Y la obra de Lourdes es, de forma inequívoca, el fiel reflejo de las emociones que acumula en el curso de estos largos viajes de exploración, una pintura entre informalista y gestual, con un gama de azules,  grises y colores inciertos, una pintura que me retrotrae a los años cincuenta y a la actionpainting, a un Joan Hernández Pijuan, a un José Guerrero, a un Salvador Victoria, para citar solamente a pintores españoles.

 

ALBANO HERNÁNDEZ DOMINGUEZ  (1988, Ávila)

Albano Hernández Domínguez, conocido como “Albano” a secas,  es seguramente el joven pintor español más premiado en estos últimos años.  Recibió el Premio BMW del 2012, y citaré solamente el último que le ha sido concedido, el Premio Artemisia de Pintura, en septiembre de 2016, por un cuadro titulado  “Atlantis, Atlas 1632”, una obra con grandes manchas geométricas donde predomina el verde, color por el que siente predilección. 

Vive y trabaja entre Cambridge, Madrid y Ávila, y no deja de tener algunos puntos en común con Lourdes Castro Cerón: su amor a la naturaleza y el haber recorrido desiertos para trabajar a partir de recuerdos en una abstracción geométrica, o más exactamente geometrizante, según el término preferido de Salvador Victoria.

Una exquisita obra suya formaba parte de una exposición colectiva que vuelvo a citar hoy: “Trazos sensibles”,  comisariada por Javier Martin en el Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora,  de marzo a junio del 2015. Esta obra del año 2010 titulada “De cómo surge un tercer lugar entre otros dos”, un lienzo de 80 x 80 cm, en el que un gran espacio verde ocupa la mayor parte del lienzo, está reproducida en la portada del tríptico editado para esta exposición, la nº 33 de las organizadas en el museo rubielano.

Y claro viene a cuenta lo que escribía sobre la obra de Albano Juan Manuel Bonet en mayo de 2011: este joven abulense “navega por aguas abstractas líricas, y concediéndole gran importancia a la extensión, y al vacío, activado por ciertas zonas o núcleos matéricos, a veces con algo de islotes en la inmensidad del océano”.  Estas extensiones tan importantes en esta época en la obra de Albano han evolucionado hacia una geometría de carácter introspectivo, la que contemplamos en su obra “Atlantis, Atlas 1632”.

Esta obra muy reciente, de 146 x 114 cm, que obtuvo el Premio Artemisia creado por la Concejalía del Distrito Moncloa-Aravaca del Ayuntamiento de Madrid,  ofrece figuras geométricas superpuestas, también con preponderancia del verde, y entre las cuales aparecen unos elementos, diría que lúdicos, cuadriculados o con un fragmento de tablero.  

 

JAVIER ELORRIAGA (1959, Galdakao. Vizcaya)

Este entrañable escultor vasco, que hizo periodismo antes de cursar la carrera de Bellas Artes, es uno de los investigadores más clarividentes de hoy día en lo que se refiere al arte abstracto geométrico y a su conexión con la arquitectura.  Presentó la exposición “Oteiza. El ser estético”,  inaugurada el 25 de octubre de 2014, en el Museo Salvador Victoria. Yo creo que nadie de los asistentes a este acto ha olvidado la brillante intervención de Javier Elorriaga y sus gráficos realizados rapidísimamente en una inmensa cartulina blanca. 

No puede resistirme al placer de evocar  también la exposición que ofreció el escultor vasco en el Museo Salvador Victoria de julio a octubre del año pasado. El 17 de julio, lucía en Rubielos de Mora un sol espléndido y el escultor decidió dejar gran abiertas todas las ventanas de nuestra sala de exposiciones temporales, cosa que nunca se nos había ocurrido en las exposiciones anteriores. Entraba la luz a raudales, atravesando sus llamados “ensayos”, es decir sus esculturas de vidrio y piedra, dándoles una profundidad increíblemente bella, que nos remitían a los volúmenes de Álvaro Siza.

En el texto que escribió para el tríptico editado con motivo de esta exposición, Javier hablaba del “meticuloso cálculo geométrico que funda la memoria plástica del humano artista y sus símbolos, una especie de mediador físico en donde la materia de la vida toma contacto real con la materia del Universo” y se preguntaba “si las obras de arte podrían, más allá del tema que tratan y de la alegoría que evocan, ser una suerte de memoria antigua sobre aquello que llamamos vida y su origen”, en un planteamiento que se me antoja muy cercano al de Diana García Roy o Lourdes Castro Cerón.

 

GONZALO TORNÉ (1949, Jerez de la Frontera)

He dicho al principio de esta charla que Gonzalo Torné se apoya en el ordenador desde que le fue otorgada una beca de la Fundación norteamericana Pollock-Krasner en el año 1998. Tengo que precisar que  ya había sido becado por esta Fundación en el año 1986, siendo el único artista español al haber obtenido esta importante ayuda. Esta institución fue fundada gracias a la fortuna que dejo a su muerte la pintora Lee Krasner, una de las pioneras del expresionismo norteamericano, que estuvo casada con Jackson Pollock.

Gonzalo Torné, un pintor, muy colorista, cuya obra realizada con las más modernas tecnologías, sigue fluctuando entre “razón y emoción”, en términos suyos, se define  a sí mismo como sigue: (lo cito textualmente) “Ante todo, soy un pintor abstracto que pinta. La utilización de los más variados soportes, ya sean físicos, pantallas, lumínicos, fijos, secuenciales etc… no es lo relevante en la creación plástica, de hecho una misma obra puede ser concebida para distintas presentaciones según necesidades  bien de la obra en sí o de los espacios disponibles…. Por todo ello la utilización en los procesos creativos de las nuevas tecnologías requiere de saberes antiguos”.

Gracias, Gonzalo Torné por esta toma de posición tan clara y que comparten, seguramente, muchos artistas que apoyan su creación  en los medios tecnológicos más vanguardistas.

No sé si conviene o no dar una nota puramente personal en una charla como la de hoy. Pero me van a permitir que les diga que haber disfrutado de la compañía y del cariño de la mayoría de los artistas de esta generación de los Fifties fue no sólo una gran suerte sino un verdadero privilegio, y me refiero muy especialmente a tres de ellos, por supuesto sin hablar de mi marido, Doro Balaguer, Lucio Muñoz y Martin Chirino. Y como el arte sigue formando parte de mi vida, tengo que añadir que poder contar, hoy, con la confianza de artistas muy jóvenes, como los que acabo de citar y otros muchos que no me cabían en esta intervención, es un lujo y una fuente de alegría.

 

CONCLUSIONES

Antes de terminar, quiero recordar una afirmación rotunda de Salvador Victoria, en el curso de sus “Conversaciones con Jesús Cámara” de marzo de 1984: “Sentí la abstracción como un camino de pureza dentro de la plástica y no sé si fue una postura excesivamente fuerte, pero la he mantenido”.  Para Salvador, este “camino de pureza” era el camino de la creación pura, la creación sin condicionantes, en definitiva la creación intelectual, o tal vez metafísica.  En definitiva, Salvador y sus amigos de los Fifties dejaron un mensaje espiritualista y plástico extraordinariamente rico, un mensaje apasionado y apasionante. Un mensaje que ha trazado  una profunda senda en la que siguen caminando, con medios e instrumentos cada vez más sofisticados, muchísimos jóvenes creadores.

En conclusión, si me limité a dar algunas pistas sobre  un número  realmente reducido de artistas, todos ellos jóvenes, es porque los conozco personalmente, porque conozco y me interesa su obra y  porque admiro su voluntad de constante superación. Pero quiero insistir en el hecho de que trabajan actualmente, muchas veces en soledad y sin ningún apoyo,  alejados de las modas y de la espectacularidad, en España o en la diáspora, numerosísimos y valiosos artistas españoles de cualquiera de las tendencias abstractas, con valentía, tesón y perseverancia, en busca de sus sueños. Yo creo que la mayor parte de ellos  seguirán por esta senda, una senda que no es más fácil que la  elegida por los artistas  en los años 50  del siglo pasado, pero eso sí, llena de posibilidades para los hombres y las mujeres que se dedican en cuerpo y alma a la creación pura.

 

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Vanitats, intel·lecte, espiritualitat (Anuaria de Oro)

Premio Anuaria a la mejor cubierta de un libro 2016

 

La portada libro-catálogo diseñado por Espirelius y editado por el Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana con motivo de la exposición "Vanitats, intel·lecte, espiritualitat" ha obtenido el Premio Anuaria a la mejor cubierta de un libro 2016.

 

Vanitats, intelecte, espiritualidad. colección Ars Citerior

 

Ante la premisa del comisario de la exposición, Javier Martín, de que ninguna de las obras de la Colección Ars Citerior tomase protagonismo sobre las demás, se resolvió la cubierta del catálogo centrando la atención en la labor de investigación que desempeña el coleccionista de Arte. Se representa esta búsqueda con una angosta abertura que permite el paso de la luz y las imágenes. Serigrafía blanca sobre papel de fécula de patata sublimada.

 

http://www.veredictas.com/index.php?md=premis&accio=guanyadors&id_categoria=830

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