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Entrega número 47

Joan Hernández Pijuan
Iris Blau
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Ars Citerior

Eusebio Sempere/Abel Martín. La música de los números que no existen.

El Museo de Arte Contemporáneo de Alicant (MACA) con motivo del 30 aniversario de la muerte de Eusebio Sempere rinde homenaje al artista alicantino a través de una exposición formada en su totalidad por serigrafías que pertenecen a Carpetas y van acompañadas por textos literarios. Todas ellas estampadas por el serígarfo Abel Martín.

Inauguración 30 de Octubre de 2015  a las 19:00 h.
Exposición hasta 24 de Enero de 2016
Itinerancia: Del 2 de febrero al 17 de abril de 2016. Valencia. Centro del Carmen.

 

 

Las Cuatro Estaciones de 1965 es la primera carpeta de serigrafías artísticas que se estampa en España. Hace de ello 50 años y la presentación en la Galería Juana Mordó se convirtió en un éxito de público y crítica sin precedentes. Fue el inicio de uno de los conjuntos de obra gráfica más importantes realizados en la España del siglo XX, el del artista Eusebio Sempere, excepcional tanto por su calidad como por su cantidad. Aproximadamente doscientas obras entre serigrafías, litografías y grabados, elaboradas de forma artesanal en las que se alcanzan altísimas cotas de perfección siempre minuciosa y a veces, preciosista.

Se presentan 9 carpetas de serigrafías originales de Eusebio Sempere, todas estampadas por Abel Martín como si de un trabajo en equipo se tratara, que recorren la trayectoria vital de ambos artistas y ponen de manifiesto la colaboración artística conjunta, la unión y comunicación espiritual. Sempere sería el cerebro de las formas y de los colores que luego Abel Martín, excelente estampador, plasmaba sobre el papel mediante la superposición de pantallas de seda, una por cada uno de los colores empleados.

Las Cuatro Estaciones de 1965, Album Nayar de 1967, Libro Alarma, Transparencia del Tiempo o La Alhambra de 1977, Homenaje a Gabriel Miró de 1978, La Luz de los Salmos de 1980, Cántico Espiritual de 1982 o la carpeta póstuma de Las Cuatro Estaciones de 1988 que acabara Abel Martín en solitario, conjugan la magia de los números que no existen con la literatura precisa para cada línea. Todas las carpetas van acompañadas de textos literarios, experimentales, vanguardistas, clásicos o místicos. Pedro Laín Entralgo, Julio Campal, José Miguel Ullán, Edmond Jabés, los poetas árabes de Granada, Gabriel Miró, los salmos bíblicos o San Juan de la Cruz presentados a su vez por Rafael Alberti, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Juan Cantó o Vicente Aguilera Cerni, palabras prendidas en las formas y colores que inspiran a las almas el deseo de quedarse allí y tomar asiento.

(Nota de prensa publicada por el MACA)

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Águeda de la PISA: Cuando contemplo el cielo

Museo Salvador Victoria, Rubielos de Mora. Inauguración 24 de octubre de 2015, a las 20h.

Mesa redonda formada por: Manuel Romero, Carmen Román, Javier Martín y Diego Arribas.


agueda de la pisa. cuando contemplo el cielo. javier martin. coleccion ars citerior


aqueda de la pisa. movientos celestes

Movimientos celestes. 2015
Acrílico / papel / lienzo
88 x 87 cms.


ÁGUEDA DE LA PISA y las rayas de su aurora

Wassily Kandinsky, Piet Mondrian, Kazimir Malévich, egregios nombres de la pintura de la vanguardia europea, así como Arshile Gorky, Jackson Pollock, Mark Rothko y Frank Stella, cumbres de la pintura americana, son sólo unos artistas sin cuyo conocimiento no entenderíamos nada del arte que actualmente se realiza en el mundo. Pero de inmediato hemos de citar también al astro rey que conmocionó los principios teóricos que el arte que reconocemos como contemporáneo venía mostrando. Me estoy refiriendo al mítico Marcel Duchamp y su “invención” del ready-made, de cuyas consecuencias aún se nutre el arte de nuestros días.

Mucho de lo que estos artistas manifestaron en sus obras, obligándonos a mirar y ver el mundo de otra manera, fluye con toda naturalidad por los pinceles y las obras de la artista ÁGUEDA DE LA PISA, lo que le ha permitido, en su ya larga carrera, construir un lenguaje personal reconocible, de una gran fuerza expresiva, por el que sobrevuela siempre el alma sonora de aquello que quiere transmitirnos.

Del seguimiento que durante largos años vengo haciendo de sus trabajos, he podido comprobar cómo en ÁGUEDA DE LA PISA ha habido una evolución altamente interesante. No se trata de ninguna traumática ruptura de su lenguaje sino más bien de una adaptación de la mirada para atrapar nuevas formas, poniéndonos ante una simplificada geometría, siempre en línea cargada de una constructiva energía ante la que nos detiene reclamando toda nuestra atención. Lejos estamos pues de aquellas obras en las que aparecían grandes masas de incisiva policromía que la artista realizaba a finales de la década de los años ochenta, que tuve la oportunidad de presentar en la III Bienal Internacional de El Cairo y que merecieron por parte del Jurado de la misma el más alto reconocimiento de la Bienal.

La verdad es que, sobre todo en los grandes formatos, las construcciones que ÁGUEDA DE LA PISA viene realizando estos últimos años, en líneas rectas que suelen centrar sus pinturas, muchas veces trasladan mi pensamiento a las obras de Frank Stella, del que la diferencia sin duda no tanto el sentido formal sino lo que en el fondo cada uno de ellos quiere decirnos, puesto que Stella es un pintor absolutamente analítico que llegó a afirmar: “Mi pintura se basa en el hecho de que sólo existe verdaderamente lo que se puede ver” (1); en tanto que en ÁGUEDA DE LA PISA una palpitante energía brilla siempre a través de la fuerza del color con la que subrepticiamente trata de acercarnos al reino de la belleza. Pero en el fondo encuentro entre ambos artistas un parentesco lejano, invisible, o más bien exista entre ellos un tratado global de sensaciones.                                                

Por otro lado, en la itinerancia internacional a la que me obliga mi trabajo he podido comprobar cómo la obra de ÁGUEDA DE LA PISA está en condiciones de dialogar perfectamente en los más diferentes foros internacionales, Ferias y Bienales que hoy se realizan en el mundo, y de hecho son numerosas las veces que sus trabajos se han expuesto en La Habana, Roma, Sao Paulo, Beirut, México, Viena, Winterthur (Suiza), París, etc., etc. Pienso que no es aventurado decir que en las obras que vemos en esta exposición late también implícitamente una filosofía que alcanza a todos los miembros de su generación. Una generación que, por cierto, el raquitismo de las instituciones españolas ha dejado en la sombra.

ÁGUEDA DE LA PISA, con su capacidad didáctica, sabe muy bien que cuando está iniciando una obra a lo que se está enfrentando es en realidad a una nueva aventura, introduciéndose en un mundo desconocido y oscuro, un mundo al que sólo son llamados los elegidos; es decir, aquellos que están dispuestos a tomar todo tipo de riesgos, cuya máxima expresión fue sin duda Marcel Duchamp y su delirante expresión: “Arte es lo que el artista llama arte” (2). Y un artista muy admirado y querido por ÁGUEDA DE LA PISA ha llegado a afirmarnos que “el arte no existe” (3), para decirnos de inmediato que en realidad a lo que llamamos arte es esa propiedad inefable que tienen algunos objetos, coincidiendo plenamente con María Zambrano, la ilustre discípula de Ortega.

También E. H. Gombrich, que ha estudiado profundamente la función de las metáforas en el terreno del arte, viene a decirnos cómo son las articulaciones creativas (y en esto Águeda de la Pisa es maestra) las que vienen a revelarnos la fuerza del espíritu en aquello que reconocemos como arte, convencido como estaba de que: “El arte y la belleza civilizan y elevan” (4) al ser humano. No es otra la función que la capacidad creadora de ÁGUEDA DE LA PISA viene logrando con sus pinturas.

Conocemos también cómo la máxima expresividad de los trabajos de la artista nos viene dada por el color, y muchos recordamos y hemos gozado de aquella multiplicidad de azules que poblaron sus lienzos y también sus obras sobre papel en la década de los noventa. Del profundo añil hasta las azuladas olas del mar, desde sus prístinos brillos hasta sus transparencias, DE LA PISA construyó un mundo de una riqueza cromática que la hacían altamente reconocible.

En las obras que hoy presentamos ÁGUEDA DE LA PISA parece utilizar un uso moderado de las ilusiones ópticas, logrando un inusitado esplendor, un refinado equilibrio entre los colores del fondo de sus lienzos y el exquisito peso de las rectas formas que como fractal geometría constituyen el núcleo central de estas pinturas. Vienen a mi memoria mis conversaciones con el inolvidable Fernando Zóbel, que me dio a conocer al artista medieval chino Tsung Ping, que afirmaba en sus escritos: “Mientras pinto veo surgir lejanas y brillantes, contenidas en un cuadradito de seda, las montañas... Una raya de tres centímetros vale por ocho mil metros, tres palmos de horizontal son cien kilómetros. Da lo mismo que el cuadro sea grande o pequeño, lo importante es que sea bueno” (5).

Vergel de atemperados colores, escenario de nuevos conocimientos, luces de brillantes y sigilosas vibraciones, eco de recios paisajes olvidados, oscuro espejo de sueños, la inmensidad distante e inmediata y cierta energía como fuerza y forma de transformación son pilares que sustentan las imágenes de estas obras, en donde la fuerza pictórica, su plasticidad y su vitalidad nos confirman la maestría, el rigor y el grado de exigencia con que ÁGUEDA DE LA PISA construye ese microcosmos que son sus pinturas, aposento de una mirada que sostiene el mundo.

 

                                                                       Manuel Romero.

 

NOTAS

1- Bruce Glaser: “Question to Stella and Judd”. Ed. Lucy Lippard, Art New, vol. 65. 1966, pág. 58.

2- Fernando Zóbel: “Cuaderno de apuntes”. Ed. Gráficas del Sur. Sevilla, 1974, pág. 14.

3- Gustavo Torner: “El arte víctima de sus teorías y de su historia”. Ed. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid, 1993, pág. 12.

4- E. H. Gombrich: “Tributos: versión cultural de nuestras tradiciones”. Ed. Fondo de Cultura Económica. México, 1991, pág. 75.

5- Fernando Zóbel: o.c., pág. 59.

Agradecemos a Manuel Romero la autorización para reproducir el presente texto.

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 Joan Hernández Pijuan. En busca de un paisaje

         Tornant a un lloc conegut. Sentint el Paisatge.

            Joan Hernández Pijuan.

 

 

Siempre he preferido los espacios abiertos, donde la vista puede alcanzar grandes extensiones de paisaje, donde el horizonte lejano es más intuido por nuestra mente que discernido por nuestro ojo.

Recuerdos de infancia hacen sentirme como en casa cuando veo los campos con el trigo ya cortado, al resguardo de montañas discretas con sus cúspides redondeadas y sus faldas repletas de matorral bajo, donde en primavera crecen el cardo y la manzanilla.

Estos sobrios paisajes no son infrecuentes en tierras de Aragón y Cataluña, y alguno ha pasado ya a pertenecer al amplio conjunto de imágenes “colectivas” gracias a pintores como Joan Hernández Pijuan, que ha sabido plasmar, con el óleo como medio y la espátula como instrumento, los surcos que quedan dibujados en los campos tras la recolección del cereal.

Para seguir leyendo: http://www.javierbmartin.com/index.php/pintores-javier-b-martin/156-joan-hernandez-pijuan

 

 

 


 

 

 

 


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IVAM. Mesa Redonda “Coleccionando experiencias”

Sábado. 19 de septiembre de 2015 a las 12.00 h.

Salón de actos

 

coleccionando experiencias. coleccion ars citerior. de coleccionista a conservador

 

Mesa redonda sobre coleccionismo “Coleccionando experiencias” realizada en colaboración con la Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915, con motivo de la celebración de Abierto Valencia, organizado por la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana, LaVAC.

Participantes:

Alicia Ventura, responsable artística de la Colección DKV Arte y Salud

“Privado – Corporativo: dos formas de satisfacer una pasión”

Javier B. Martín, conservador de la Colección Ars Citeror

“De coleccionista a conservador”

Nacho Tomás Gil, director de Naranjas con arte

“El arte y su integración en el ámbito comercial”

José Pedro Martínez García, director del Patronato Martínez Guerricabeitia

“A ambos lados del espejo: de colección familiar a colección institucional”

Moderador: José Miguel G. Cortés, director del IVAM

 

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Paisajes protegidos: de Folquer a São Paulo


Exposición del 4 al 30 de septiembre de 2015.

Lugar: Museo de BBAA de Castellón. Av. dels Germans Bou, 28, 12003 Castelló de la Plana, Castelló. tel. 964727500

Organiza: MARTE. Feria de Arte Contemporáneo de Castellón.

Inauguración: Viernes 4 de septiembre de 2015 a las 19h.

ALBANO - Elena ALONSOMarlon de AZAMBUJAVictor CÁMARA - Calo CARRATALÁ - Juan CUÉLLAR - DIS BERLIN - Francisco FARRERAS - Robert FERRER i MARTORELL - Hugo FONTELA - Miguel GALANO - Pep GARRO - Joan HERNÁNDEZ PIJUAN - Eduardo INFANTE - LIDÓ RICO - Rafa MACARRÓN - Joaquín MICHAVILA - Pedro MUIÑO - José Carlos NARANJO - Guillermo PÉREZ VILLALTA - Massimo PISANI - Sara QUINTERO - SEÑOR CIFRIÁN - Lidia TOGARamón URBÁN - José María YTURRALDE - Jesús ZURITA.

 

paisajes protegidos: de Folquer a Sao Paulo. Joan Hernandez Pijuan

Joan Hernández Pijuan. S/T.2002

(Imagen gentileza familia Hernández-Maluquer)

 

Marlon de Azambuja. Avenida Paulista. 2015

(Imagen gentileza del artista)

 

En la presente exposición hemos querido dar una visión del paisaje que recorre algo más de una década. Del año 2002 data un gouache de Joan Hernández Pijuan, autor del que este año  conmemoramos el décimo aniversario de su fallecimiento. De este modo, el título de la exposición hace referencia a Folquer, población de la comarca de la Noguera (Lleida), cuyo paisaje siempre llevó en su memoria. Por otro lado, la pieza de Marlon de Azambuja, del año 2015, con la imagen de la ciudad de São Paulo, pone el contrapunto con una vista cosmopolita e internacional.

Paisajes de desiertos, de instalaciones improbables, de ciudades en expansión, de ruinas, exóticos, transmisores de felicidad, de amistad, de campos, de playas, pétreos, de parques nevados, de bosques, de campos arados, literarios, orientales, cósmicos, de albufera, del Quattrocento, solitarios, idílicos, industriales, acotados, botánicos, interiores, de tránsito, espirituales y morfológicos. Paisajes que están ahí, pendientes como en un limbo, como en la memoria de alguien, protegidos, donde nunca va a pasar nada (aunque nunca se sabe). Lugares que desearíamos visitar para estar tranquilos y donde nadie nos amenazará.

Javier Martín


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El color en Joan Hernández Pijuan

 

Folquer. 1976

Óleo sobre lienzo. 180 x 180 cm.

(Imagen gentileza familia Hernández-Maluquer)

 

El monocromo en la obra de Hernández Pijuan fue recurrente en diferentes etapas de su trayectoria, tal vez no en el sentido más puro del término, pero  es fácil apreciar que formó parte de sus investigaciones plásticas.

A finales de los sesenta realizó «Gran espai blau» (1969), lienzo en el que una gran superficie azul es contrastada con la figura de un huevo, recordemos que son unos años en los que el pintor recurre en sus obras a representar objetos como copas, tijeras, huevos, etc. En ocasiones el título hace referencia a ellos y en otros casos llega a obviarlos y hace hincapié en el color monocromo de la obra. Así podemos citar «Doble espai amb poma»  (1970) y «Homenatge a Lucio Fontana» de1971, año en que comenzó a eliminar los iconos anteriormente citados y convirtió en imagen un restringido número de nuevos elementos que están ligados al proceso creativo, como la regla, la cinta métrica y cifras escritas por el propio autor, un buen ejemplo es «Doble espai rosa d’un metre» , realizado un año más tarde.

Para continuar leyendo: El color en Joan Hernández Pijuan

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José Agulló. PintorJosé Agulló (1948 - 2015)

Ha fallecido el artista plástico José Agulló nacido en Elche y establecido en la Sierra Norte de Madrid desde 1984. Su larga trayectoria creativa esta avalada por numerosas exposiciones individuales y colectivas, realizadas tanto en España como en otros países de Europa, Estados Unidos y Japón. Su obra de carácter abstracto siempre se desarrolló en estrecho contacto con la Naturaleza, tanto que elementos orgánicos forman parte de su obra rebosante de lirismo.

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Lucio Muñoz y Amalia Avia

Se ha creado el portal, www.lucioyamalia.com, donde se nos ofrece el acceso al catálogo completo de la obra de los artistas Lucio Muñoz y Amalia Avia.

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El coleccionista también culpable de matar a Manolete

 

Hay quien critica las exposiciones de colecciones privadas en salas públicas. Si se ha llegado a este punto, tal vez sea por el brutal recorte que la administración pública les ha infligido. Los centros expositivos luchan por seguir abiertos ofreciendo calidad, y encuentran en las colecciones privadas una vía provisional para seguir su andadura, pues un cierre temporal en nuestro país difícilmente es reversible.

Parece que vamos hacia un futuro en el que serán los colectivos privados, una vez más, los pilares de las muestras de arte contemporáneo. Salvando las distancias, ya ocurrió durante décadas en una España gris, cuando únicamente la Fundación Juan March era capaz de mostrar a un pueblo sediento de modernidad, exposiciones de artistas de primer nivel.

Son pocos los que en nuestro país pueden alcanzar un nivel de excelencia en toda su colección, pero gracias a muchos de ellos estamos disfrutando de revisiones históricas o de retrospectivas de pintores. En este último ejemplo podemos citar la muestra sobre Darío Villalba, que está teniendo lugar en el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada, que me atrevería a denominarla de antológica. No hace falta que se alabe el esfuerzo realizado durante toda una vida por los propietarios (españoles) que durante años han ido reuniendo con mucho esfuerzo esa colección. Pero sí hay que recordar que son pocos los museos que poseen en sus fondos piezas de dicho autor comparables a las mostradas por la colección espíritu - materia.

Si hablamos de revisiones históricas, cabe citar la realizada en el Casino de la Exposición de Sevilla sobre la pintura de los 80, con fondos de la colección Los Bragales, unas piezas de calidad y  formato dignas de un museo de primer orden. También citaré la revisión de seis décadas de nuestra geometría, gracias a la colaboración de la colección Ars Citerior. La última vez que se pudo ver fue en el Centro Cultural de la Villa en 1989.

El pintor crea para sí mismo, pero no sería muy larga su andadura sin el apoyo de mecenas y coleccionistas. Más aún en un momento en que ni gobierno estatal ni autonómicos disponen de presupuesto para adquisiciones. De todos es sabido que en muchas de las exposiciones realizadas en épocas de bonanza, todos los colaboradores percibían de manera justa sus honorarios, excepto el artista. Montadores, transportistas, aseguradoras, comisarios, catering, fotógrafos, diseñadores, imprentas, escritores, todos menos el autor, que exponía para dar a conocer sus obras más recientes con la esperanza de que un coleccionista se fijase en ellas y adquiriera alguna para su colección.

No pensemos en que estas muestras de fondos privados van buscando notoriedad y reconocimiento social, la inmensa mayoría de los coleccionistas prefieren el anonimato, y debido a esto perdemos en muchas ocasiones la posibilidad de disfrutar de aquellas obras que han ido comprando, guardando y conservando  para un futuro que está por venir. Un futuro en el que hay cabida tanto para producciones de artistas como para exposiciones institucionales o privadas.

 

Javier Martín

Conservador de la Colección Ars Citerior

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Recorrer el mismo camino

 

Llegada la primavera y tras diez años de ausencia, quiso volver a su casa con la intención de ver cómo habían transcurridos las cosas sin él. Tuvo que irse antes de lo deseado, su despedida fue dolorosa pero prevista. Partió un 28 de diciembre, con la tranquilidad que aporta dejar las cosas en orden. Su trabajo de más de cuarenta años había dado los frutos deseados, no sin pensar que hubiese podido continuar con su labor al menos diez años más, teniendo a su favor el apoyo de todos aquellos que le conocían y que reconocían que había sabido dar un sello personal a toda su trayectoria.

Su primer impulso fue volver a la ciudad, a su casa, de techos altos y blancas paredes repleta de recuerdos, y a su mesa, donde trabajaba sin descanso en sus papeles. También se le pasó por la mente ir a ver las moradas buganvillas de las que tanto había disfrutado en las estancias estivales junto al Mediterráneo, pero ninguna de las dos opciones le atrajo lo suficiente. Buscaba algo más, ir a un lugar que aglutinase todas las sensaciones vividas. De este modo, como si una brújula interior le marcase la ruta, se fue dirigiendo hacia el campo abierto, el camino era largo pero no tenía duda de cuál era el destino. La noche le sorprendió andando, pero siguió en su empeño sin descanso; sin vislumbrar el entorno que le rodeaba podía sentir ese paisaje ya conocido. No tenía la sensación del paso del tiempo ni de la distancia recorrida, pero llegó un momento en el que supo que se encontraba en el sitio deseado, al reconocer la entrada del camino, y pensó “he llegado al lugar, un paraje reconocible y que siempre he llevado conmigo”. Aunque habían cambiado algunas edificaciones, como un gran pajar de nueva construcción, el resto permanecía inalterable. La luz de la luna daba la suficiente claridad para reconocer esa gran casa donde había pasado los mejores momentos de su vida rodeado de su esposa y de sus hijos, y todos formando parte de este paisaje amable que dejaba respirar, con sus montañas lo suficientemente alejadas para que el ojo pudiera ver a diario los campos de trigo y las encinas que poblaban el lugar.

Entró en la casa sin dificultad, sin hacer ruido para no sobresaltar a los que dormían, pues en su afán de llegar, no había tomado la precaución de anunciar su visita. Subió las escaleras hasta la primera planta y entró en la habitación donde tantas horas había pasado, año tras año, durante las vacaciones de verano y de Semana Santa. Allí encontró su trabajo detenido en el tiempo, sus papeles y sus botes de gouache de color negro, granate, amarillo y azul con el que pintaba los lirios de primavera. Se sentó en su mecedora, dispuso un papel en el suelo, sacó del estuche de bambú su pincel japonés y, doblando su cuerpo, se inclinó hacia el papel escogido, un papel Corea, y comenzó a pintar un hermoso Iris de Pascua.

 

A Joan Hernández Pijuan in memorian

Javier Martín

 

joan hernandez pijuan. iris.recorrer el mismo camino

 

 

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Cátedra de Arte Contemporáneo Antoni Miró

Alacant, 2 de febrer de 2015

Càtedra Antoni Miró de Art Contemporani

La Universidad de Alicante ha puesto en marcha la Cátedra de Arte Contemporáneo Antoni Miró desde una prespectiva multidisciplinar. El rector Manuel Palomar, ha presidido el acto de la firma de la constitución de la comisión de la cátedra, con la participación del artista que le da el nombre, así como de los alcaldes de Otos y de Alcoi, que también formaran parte de dicha comisión.

La Universitat d'Alacant ha posat en marxa aquest matí la Càtedra d'Art Contemporani Antoni Miró des d'una perspectiva multidisciplinària i amb una dimensió comparatística per a apostar per la cultura i la identitat autòctona. L'acte, presidit pel rector, Manuel Palomar, s'ha celebrat en el despatx rectoral i ha comptat amb la participació de l'artista que li dóna nom, així com dels alcaldes de les localitats d'Otos, Emilio José Mira, i Alcoi, Antonio Francés, que també en formaran part.

Francés ha destacat la importància del projecte, del qual ha assegurat «en vaig voler formar part quan en vaig tenir notícia», ja que entronca «amb la línia de defensa de la nostra cultura, la nostra identitat i la nostra manera de ser», ha dit. Per la seua banda, l'alcalde d'Otos ha assegurat que la creació de la càtedra té una importància vital «per a un municipi de tot just cinc-cents habitants que ha basat el seu posicionament en el foment del turisme rural i l'art contemporani, de manera que formar part d'aquesta càtedra ens projecta i ens col·loca en un lloc destacat de la Comunitat Valenciana».

L'artista que dóna nom a la càtedra, Toni Miró, ha qualificat l'acte de «moment bonic i emotiu» i ha manifestat el seu interès perquè aquest projecte siga «una manera de lluitar per l'art contemporani i la cultura en benefici dels nostres pobles».

Manuel Palomar ha anunciat que serà el catedràtic de Literatura Catalana i Comparada Enric Balaguer qui assumirà la direcció d'aquest projecte de caràcter multidisciplinari que pretén abordar l'art contemporani des d'una perspectiva comparatística. En aquest sentit, el vicerector de Cultura, Esports i Política Lingüística, Carles Cortés, ha explicat que la càtedra és «la culminació de les relacions que en l’àmbit artístic mantenen la Universitat d'Alacant i l'Ajuntament d'Alcoi, i que amb aquest càtedra s'ompli un buit històric en aquest camp». Es tracta, segons Cortés, «d'un projecte molt tècnic en el qual la meitat dels membres de la comissió de seguiment són experts en la matèria». 

Durant l'acte s'ha presentat el logo que identificarà la càtedra, un traç de pinzell en to sanguina creat per Miró, i també un quadre donat per l'artista que va realitzar amb motiu del trenta-cinquè aniversari de creació de la Universitat d'Alacant.

La primera de les accions de la càtedra serà posar en marxa un curs d'estiu sobre art contemporani que s’impartirà durant el mes de juliol sota la direcció de Joan Llinares, membre de la comissió de seguiment i administrador de l'IVAM.

 

 

 

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