Leyendo cuadros. Mirando historias


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Entrega número 48
Postludio. José Mª Yturralde
José Mª Yturralde
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Ars Citerior

Pilar Salmerón. Universo cromático


Museo Francisco Sobrino, Guadalajara

Del 14 de diciembre de 2018 al 17 de febrero de 2019

Inauguración: 14 de diciembre a las 19h

 

pilar salmeron.universo cromatico. conservar el arte conetemporaneo español

(Imagen cortesía Museo Francisco Sobrino)


Texto catálogo por Tomás García Asensio

En el plano artístico Pilar Salmerón y yo recibimos los "primeros auxilios" en el mismo sitio, en el estudio Gutiérrez Navas de Madrid. En realidad allí aprendimos todo lo necesario para emprender el vuelo. Por eso, y por otras cosas, tenemos una empatía persistente.

Seguimos derroteros distintos, pero hoy por hoy coincidimos en un punto subyugante: ¡el cromatismo arrollador!

Pilar Salmerón ya tiene hecho un largo recorrido profesional, cercano a los 40 años. Su etapa formativa tuvo un carácter naturalista. Pero no "académico" en el mal sentido, porque su maestra fue Concha María Gutiérrez Navas, discípula inmediata de su padre, don Manuel Gutiérrez Navas, también maestro mío, y este fue a su vez discípulo de don Cecilio Plá. Con ello quiero decir que el "pedigrí" es cabal.

Pronto se fue emancipando de un realismo reconocible y entre el 83 y el 86, más o menos, del pasado siglo, produjo primero lo que me parece una suerte de realismo mágico donde el realismo apenas si se reconoce, como si estuviera al otro lado de un cristal esmerilado. Y el colorido ¡nada que ver con el actual! porque es una sobria gama de tierras. Y al final de este periodo, hasta el 89, incorporó a sus cuadros áreas negras qua le aportaban mayor firmeza.

A partir del 90 cambia de estética radicalmente. Sus cuadros nada tienen que ver con los anteriores. Son blancos con vetas negras, que parecen emerger del interior insinuándose en grises claros, pasando por grises profundos y emergiendo en negros intensos, y continúa con esta estética hasta que se agotan el siglo y el milenio.

Y a continuación otro cambio radical: cuadros totalmente blancos. Con diversos matices de blanco, pero solo blanco. ¡Blanco sobre blanco! como el maestro Malévich. Una larga marcha de 15 años por un desierto helado.

Y tras la calma vino la tempestad.

Porque desde hace tres años vive entregada a una estética, que ahora ve la luz en esta exposición, que es una verdadera explosión cromática.

Quiero resaltar ahora una paradoja: hasta ahora Pilar Salmerón exponía cuadros que formaban exposiciones. En esta ocasión no. Sino que hace una exposición compuesta de cuadros. Cuadros que por separado tienen sentido, pero todos juntos en esta sala forman una unidad con sentido propio. Y cuando se clausure esta exposición esta entidad artística desaparecerá para siempre. Aunque cabe el consuelo de que con estos cuadros se podrán producir realidades artísticas más o menos semejantes en otros lugares y en otros tiempos.

Tengo que decir que me veo en los cuadros de Pilar Salmerón.

No por la técnica, que la suya es muy singular y la mía convencional, sino porque el colorido exultante domina nuestras obras. Aunque hay una secreta diferencia en la concepción de estos cuadros, porque Pilar Salmerón pinta con el corazón y yo con la cabeza.

Desde hace tiempo tengo elaborado un sistema de clasificación de combinaciones cromáticas. Sistema que sirve para "comprender" combinaciones ya existentes o para guiarse en la elaboración de otras nuevas. Yo lo utilizo para mis composiciones cromáticas, pero también se ajusta como un guante a las de Pilar Salmerón. Por eso digo que me veo en los cuadros de esta pintora.

De todos modos el colorido de Pilar no es un colorido corriente. No está compuesto por planos homogéneos de color, sino que al ser sus superficies tan escamosas y accidentadas, cada zona cromática está compuesta de muchos tonos distintos que le confieren una viveza extraordinaria.

Como he dicho anteriormente su técnica es muy singular, sobre todo en lo referente al soporte, que no es un lienzo sobre un bastidor, sino una superficie irregular de cartón que describiré someramente a continuación:

El material que utiliza se llama "nido de abeja". Es una especie de tablero de cartón cuyo interior está formado por una estructura hexagonal, como un panal, que es extraordinariamente resistente y paradójicamente muy ligera, y se construye con material reciclado. Se utiliza principalmente como embalaje por su liviandad y fortaleza, y por sus cualidades ecológicas. Y también para hacer muebles experimentales y respetuosos con el medio ambiente.

El modo en que Pilar Salmerón utiliza este material, más o menos, es el siguiente:

Lo corta en tiras de unos 10 centímetros, y luego corta la estructura interior separando las dos caras, que luego pega a un tablero por la parte plana y pinta por la rugosa del corte. Dicho todo esto grosso modo porque en realidad el proceso es complicadísimo.

Digamos que la producción de estas obras se basa en "una economía circular", de reutilización, o de recuperación, más bien de noble utilización de un material concebido para fines más prosaicos, en óptima alianza de estética y de ética.

El caso es que no veo la hora de ver campar por sus respetos en las luminosas paredes blancas del Museo Francisco Sobrino estos potentes cuadros, que he visto, como fieras enjauladas, en el estudio de su autora.

 (Agradecemos  a Tomás García Asensio la autorización para reproducir el presente texto)

 

 

 

 

 

 

 

 


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UN LUGAR INVENTADO-AN INVENTED PLACE


Organiza: Ámbito Cultural - El Corte Inglés

Comisario: Alfonso de la Torre

Inauguración: lunes 25 de febrero 2019, 20 h. Se podrá visitar hasta el 4 de marzo 2019

Nota de Alfonso de la Torre

AN INVENTED PLACE-UN LUGAR INVENTADO, es una propuesta sobre la geometría, sobre ese espacio inasible que genera la geometría. Deriva o, tal vez, exilio, un lugar inventado para la geometría. Antes que líneas o planos, formas o colores, ilusiones de la materia, Un lugar inventado presenta una singular reunión de artistas de diversas generaciones cuyo encuentro propone una reflexión sobre la poética del espacio o, en un sentido más amplio e intenso, sobre los signos, una meditación sobre las formas y el espacio. Una cierta metafísica de la geometría, el gran espacio cósmico, en palabras de Paul Klee. En todo caso, el arte, un diálogo misterioso con el Universo, merece, también, el enigma como respuesta.

Los artistas participantes son: Waldo BALART (Banes, 1931); Monika BUCH (Valencia, 1936); José María CRUZ NOVILLO (Cuenca, 1936); Sabine FINKENAUER (Rockenhausen, 1961); Beatriz OLANO (Medellín, 1965) y Cesar PATERNOSTO (La Plata, 1931). “Dos universos paralelos de rayos de energía cromática comunicados”, es el título de la intervención de Waldo Balart. Perteneciente a su serie “Nudos”, “parte de una reflexión sobre los Universos paralelos que quizás existan y que para mí representa una fantasía dentro del ámbito intelectual por lo que la he integrado en mi quehacer cotidiano porque llena todas mis expectativas sensibles y cumple con mis necesidades racionales”. Monika Buch, titula “Viceversa”, observando “en la vida cotidiana estoy mirando continuamente a mi alrededor, descubriendo sombras y reflejos, y me pregunto ¿de dónde vienen?, ¿qué es lo que veo?, ¿Cómo interpretamos lo que ven nuestros ojos?. Podríamos decir que una cosa es mirar y otra es ver. Los ojos miran y el cerebro interpreta las señales que recibe de los ojos. En mi trabajo como artista intento trabajar con estos dos aspectos. Utilizo la geometría haciendo un dibujo lineal, este casi nunca ofrece problemas de interpretación, pero cuando añado los colores, casi siempre una gama de colores, el dibujo adquiere un aspecto tridimensional con el cual puede surgir una ambigüedad en la interpretación de la imagen”. José María Cruz Novillo muestra una propuesta en torno a su obra (casi infinita) “La cuadratura del círculo”. Sabine Finkenauer presenta “Entre paredes”, un proyecto que representa una construcción modular que forman una especie de muro o arquitectura: “un pequeño escenario que nos ofrece la visión simbólica de una pared entre paredes”. Finalmente, “DISTORSIO”, de Beatriz Olano refiere un lugar inventado en distorsión. Un lugar imaginado. Un lugar encantado. Concluye César Paternosto mostrando “Tectónica del espacio pictórico”, un relieve en duplo representativo de su exploración en torno “a las diversas posibilidades de ángulos de lectura del espacio pictórico. Desde que, en 1969, llevé el acento de lo pintado hacia los costados del bastidor, dejando el espacio frontal de la tela en blanco para luego ir gradualmente retornando al frente con breves notaciones, he venido invitando al espectador a leer el objeto pictórico en su totalidad, es decir, la visión integral de la pintura”, a la par que realizando “aperturas en el espacio pictórico que no solo le agrega una  dimensión ambigua, sino que  también  los planos que se proyectan al espacio real remiten a mis experiencias escultóricas”.



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Eutiquio Estirado. No llega el lenguaje a las palabras


eutiquio estirado. no llega el lenguaje a las palabras. coleccion ars citerior


Sala de Exposiciones del Palacio Provincial, Alicante

Inauguración, jueves 22 de noviembre a las 12h.

La muestra permanecerá abierta hasta el 5 de enero de 2019


El quimérico museo de formas inconscientes

 Javier Martín

  

"Todos los materiales del pensar se derivan de nuestra sensaciones
externas o internas. Sólo la mezcla y la composición de éstas
pertenece al espíritu y a la voluntad".

David Hume 

 

La personalidad es lo que hace que un individuo sea él mismo y no otro, es lo que pertenece esencialmente a una persona. La noción de individuo no aparece como tal hasta la cultura grecorromana, al convertir a la persona en un ser consciente, libre y responsable. Posteriormente el cristianismo otorgará una base metafísica a la noción de persona. Y durante los siglos XVI y XVII los filósofos debatirán sobre si el alma es una sustancia o está soportada por una sustancia. En la sociedad actual, donde se dan tantas ideas por aceptadas y verdaderas sin saber bien quién, cómo y cuando lo ha establecido, no nos preocupa tanto el significado de las nociones de individuo y personalidad sino más bien la perdida de ambas, lo que nos conduce al miedo a dejar de ser uno mismo, el no tener conciencia de saber quiénes somos y el no reconocer a aquellos que nos han acompañado en el tránsito por la vida.

Con la pérdida progresiva de la memoria vamos perdiendo los sentimientos, y por tanto las respuestas emocionales que conllevan frialdad afectiva al replegarse el individuo en sí mismo. Esta contención de emociones también va produciéndose en aquellos que acompañan a la persona que va perdiendo la memoria de manera progresiva e irreversible, llegando poco a poco entre ambos a desaparecer la comunicación verbal e incluso la del contacto físico. Todo ello tendrá que ser “digerido” por la persona consciente, que tampoco ve ya al que tiene enfrente como a un ser querido sino como a alguien extraño. Todo este proceso, más o menos largo, tendrá como resultado una catarsis tras el fallecimiento del la persona demenciada, y tendrá que saber encauzar esa angustia para saberse finalmente liberado. En el plano que nos ocupa, que es la expresión plástica, quiero recordar al artista norteamericano William Utermohlen, quien tras ser diagnosticado de alzheimer trató de entender la enfermedad pintándose a sí mismo. De esta manera, el pintor fue realizando autorretratos en los que su cara era el mapa de cómo él veía la progresión de la demencia en su cerebro, como en un intento de no perder sus recuerdos.

De todo lo anteriormente dicho nos habla Eutiquio Estirado en su nueva exposición “No llega el lenguaje a las palabras”, una nueva serie pensada y “digerida” durante los últimos cuatro años y finalmente “regurgitada”. En ella los cambios de las formas y la composición van evolucionando al mismo tiempo que la asimilación de un sentimiento afectivo de pérdida, pero sin abandonar una de las constantes en su obra y en su vida, la ironía con la que trata todo. En la elaboración de sus obras, y tras una primera intervención, las deja apoyadas unas sobre otras para retomarlas semanas o meses más tarde. En este estado de espera, en algunas ocasiones se producen transferencias entre ellas, al estar en contacto unas con otras,  y en ese segundo momento reanuda su acción pictórica destruyendo parte de ellas para volver sobre la idea inicial. Así entra en un proceso de destrucción-reconstrucción en el que crea algo nuevo sin perder su primera esencia.

eutiquio estirado. no llega el lenguaje a las palabras

Arrecife. 2018 Técnica mixta sobre madera. Medidas variables

             

En las veinticuatro piezas que nos presenta, Eutiquio nos habla de todo aquello que ha tenido el peso suficiente para hacer mella en su sensibilidad y entrar a formar parte de un cúmulo de imágenes, palabras, números y conceptos que ha ido almacenando no siempre de modo consciente, y que con el tiempo han visto de nuevo la luz. Eso sí, una luz tamizada por los sentimientos acumulados por el artista en este caminar de cuatro años. De este modo han surgido composiciones en las que se observa una evolución en su paleta de colores, donde los azules, verdes y rojos han ido desapareciendo para dar paso al negro en toda su rotundidad, su elegancia y su misterio. Obras que nos hablan del lugar donde se nutre el arte, como “Arrecife”, o de recuerdos e imágenes escondidas por el miedo, como en el caso de Requeriment to correct”. También de sentimientos contradictorios y de palabras nunca dichas, en “Debate de idiotas”, para finalizar con la pieza donde se produce la catarsis ansiada, con esa palabra que todos, tantas veces, hemos pronunciado: “MADRE”.

En definitiva, como escribió Jorge Luis Borges en el poema “Cambridge”, del libro Elogio de la sombra, ”Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”.


eutiquio estirado. no llega el lenguaje a las palabras

Requeriment to corret. 2018. Técnica mixta. 120cm x 165cm

                                             

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Abstracción versus figuración “Retazos de una colección”

Obras pertenecientes a los fondos de la colección de la Fundación Chirivella Soriano

Sala San Miguel de la Fundación Caja Castellón. Del 18 de octubre al al 22 de diciembre

Abierto de lunes a sábado, de 17:30 a 20:30 horas. Cerrado domingos y festivos

 

La Sala San Miguel de la Fundación Caja Castellón presenta una selección de las más importantes obras de la colección Chirivella Soriano, una de las más destacables colecciones españolas de arte de carácter privado.

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La "Serie Malevich" de Julián Casado regresa a Cuenca

 

La obra “Serie Malevich. Variaciones de una misma estructura”, de Julián Casado, será expuesta con carácter permanente a partir del mes de noviembre en el claustro del Parador de Cuenca. La pieza, donada por su viuda, Elia Fernández, a Paradores de Turismo, está Julián Casado regresa a Cuenca considerada como su obra maestra y uno de los trabajos más complejos y profundos del artista. Con esta iniciativa, Paradores se suma al programa de actividades culturales de Cuenca. Precisamente, la creación de Casado retorna a uno de los lugares que más influyeron en la vida del artista. En 1969 trabó amistad con Fernando Zobel y el grupo de pintores abstractos de Cuenca, comenzando así su etapa profesional dentro de la pintura en clave abstracta. La ciudad es sede de uno de los más destacados museos de arte contemporáneo del país.

 

julian casado, serie malevich. coleccion ars citerior

Agradecemos a Javier Plaza Márquez la autorización para reproducir el texto.

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Catálogo digital. Julián Casado en el Museo Francisco Sobrino

 

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Espacio Gongorino. 1987

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Julián Casado. Humanismo y Abstracción Geométrica


Museo Francisco Sobrino. c/ Cuesta del Matadero, 5. Guadalajara

Inauguración viernes 5 de octubre a las 19h. Hasta el 25 de noviembre.


Julián-casado-abstraccion geometrica-humanismo

Espacio para Lady Macbteh, 1994. Acrílico sobre lienzo, 135 x 135  cm.


La presente exposición nos muestra una serie de trabajos en acrílico sobre lienzo, realizados desde 1972 hasta 1994, y que abarcan buena parte de la evolución pictórica de Julián Casado.

La técnica, aprendida de niño con el gouache en la Real Fábrica de Tapices, sería más tarde trasladada por Casado a la pintura acrílica. Delgadas líneas rectas de color, casi milimétricas, a las que añadía sucesivamente una gota más para conseguir la transición cromática y lumínica buscada

La elaboración de los cuadros comenzaba con una concienzuda planificación. Dotaba así de sentido a las distintas evoluciones cromáticas, inscribiendo figuras geométricas en el espacio plástico acotado, y que en función de la incidencia de la luz, conformarían espacios visivos distintos. Todo ello inferido a través de un discurso espiritual y filosófico complejo, con sentido pleno, y que convertiría toda su obra en una continua investigación sobre la luz.

Nos hayamos pues, ante un artista exquisito, con una elaboración extremadamente refinada y perfeccionista, capaz de mostrarnos con sus obras un inmenso espacio espiritual abstracto, de lógica filosófica bien fundamentada, de enorme conocimiento, y en definitiva, de excepcional e indiscutible belleza. 

  Javier Plaza Márquez

Julián-casado-abstraccion geometrica-humanismo


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Robert Ferrer i Martorell. El proceso de la forma


Robert Ferrer i Martell. el proceso de la forma



Robert Ferrer i Martell. el proceso de la forma

VISLUMBRAR UN PROCESO

Jacobo Fitz James Stuart


Laberinto

Como galerista soy testigo de la enorme distancia que hay entre un artista y su público, entre el que fabrica y el que contempla o adquiere.

El artista vive en un perpetuo proceso, una vez la obra está acabada, la incubación concluye momentáneamente y la obra cobra una vida propia, contingente, ajena a las intenciones de su creador. La obra puede ser enaltecida, banalizada, maltratada, compartida, puede ser fuente de pensamiento, disfrute, vanidad o especulación financiera. Para mantener la cordura un artista debe soltar a sus hijos y aceptar que una vez han alcanzado la madurez comienzan una nueva vida, un nuevo laberinto.

Cuando una obra se termina lo importante es la semilla de la siguiente y es ese camino de pensar, hacer y crear donde palpita la medula de aquello que, a falta de un término mejor, llamamos arte.

 

El Silencio

Hace ya seis años del Silencio de la luz, la primera exposición de Robert Ferrer en Espacio Valverde. Conocer a Robert en profundidad me llenó de asombro y un leve asomo de terror; todo lo tenía medido, pensado, previsto, desde la ubicación de las obras en el espacio, las herramientas necesarias, las cartelas cortadas a láser… Todo estaba hecho a mano por Robert pero el acabado era tan pavorosamente impecable que uno era incapaz de encontrar un defecto, una bolita de pegamento, un nudo mal atado, el resultado era sencillamente perfecto. (Más tarde Robert me contó que pertenecía a una estirpe de gente ultra-meticulosa, una familia de ópticos, orfebres y cirujanos de la materia que durante mucho tiempo le consideraron el chapuzas de la familia, el desviado, el artista.)

En cierto sentido Robert Ferrer estuvo tan pendiente de todo durante el montaje de El Silencio de la luz que me hizo sentir superfluo. Y, sin embargo, una vez colgada la exposición dentro de la galería comenzamos a armar una instalación que recorría todo el edificio y que requería de grandes artilugios suspendidos del balcón del vecino junto con millones de pequeñas partículas, del tamaño de un posavasos, que flotaban con miles de hilos invisibles a lo largo del paso de carruajes y el patio de Valverde.

Fueron tres días de escaleras, resolución de problemas y muchos, muchos nudos y yo pensé que en aquel momento estaba viviendo algo especial, algo que solamente yo tenía el privilegio de recibir; estaba participando del proceso de materialización de una gran obra.

Soy consciente de que lo que vivía era el último paso de una larga secuencia, (ideación, maquetas, preparación de materiales, etc., etc.) pero esos tres días, codo con codo con Robert, atando y desatando nudos, me ayudaron a vivir la exposición de otra manera, me hicieron vislumbrar el proceso.

 

El Proceso

Vislumbrar el proceso de una gran obra es lo que Robert Ferrer tan generosamente nos brinda en esta exposición: mostrando los planos, las maquetas e instantáneas de distintos momentos en los que se puede apreciar como los aluminios se van desplegando hasta alcanzar su equilibrio y potencia poética.

Una de las particularidades de Robert Ferrer es la importancia que le da al trabajo manual. Esa frescura tan singular que tiene su obra dentro de una tradición tan analítica como la geometría está directamente relacionada con el pensamiento de la mano, con esa férrea voluntad de manufacturar él mismo todas y cada una de sus obras.

Por eso invito a todo aquel que tenga la fortuna de estar disfrutando de esta exposición a contemplar todas y cada una de sus partes no solamente como las fases abstractas de un proyecto sino como el desenvolvimiento manual de alguien que dobla, apunta, corrige, compara, sujeta, pega y manipula el espacio.

Nuestra mente cada vez más informatizada olvida aquellos ámbitos en los que el resultado no es la mera ejecución de un plan. Al igual que un ser vivo es algo más que el desarrollo matemático de sus genes, en el arte es muy importante todo lo que ocurre en medio.

Es ese lugar misterioso que hay entre la intuición y la manipulación, entre el plan y el resultado donde nacen y se despliegan nuevos mundos, es ahí donde radica la diferencia entre técnica (τέχνη) y tecnología.

Robert trabaja siempre mediante el desarrollo de familias en las que una nueva idea aparece, permuta, se multiplica, se desarrolla y da lugar al nacimiento de una nueva familia. Todo esto ocurre con un tempo muy particular, con sus variaciones, escalas y leitmotivs.

Tras un recorrido multidimensional sobre las diferentes procesos creativos concluimos el recorrido con la obra, la única obra sobre la que órbita esta exposición en concreto. Contemplándola, uno se imagina que alguien ha abierto un espacio en la pared para mostrar aquello que estaba oculto. Junto a las aberturas espaciales y cromáticas, unas finas líneas de aluminio oscilan en equilibrio inestable con la lentitud e intensidad de una perpetua búsqueda de significado.

La geometría, al igual que la música, cifra a mí entender un gran misterio que pone en juego matemática, percepción, sentimiento e intelecto; quizá por eso Schopenhauer argumenta que si lográramos resolver el enigma de la música, resolveríamos el enigma del universo.

Comprender por qué la ligera inclinación de un cuadrado sobre otro puede hacernos vibrar está más allá de nuestro alcance y quizá es mejor que así sea. Las manos de Robert como las de un pianista, saben, exploran y comparten un universo en el que podemos, temporalmente y en silencio, repensarlo todo de nuevo.

Un cordial saludo desde Madrid.

(Agradecemos a Jacobo Fitz James Stuart la autorización para reproducir el presente texto)


 


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Monika Buch en R.O Proyectos

 

Monika Buch. Rafael Ortiz. R.O Projets

S/T. Acrílico / tabla. 1976. 48 x 48 cm.

 

MONIKA BUCH 70´s

 Lugar:  R.O Proyectos. c/ Huertas 61. Madrid

Inauguración: Jueves 13 de septiembre a las 19,30 h.

Hasta el 15 de diciembre de 2018.

 

Para el espacio RO Proyectos, el galerista Rafael Ortiz ha querido centrarse en la producción que Buch realizó en la década de los setenta, época de trabajo intenso, cuando, tras diez años sin pintar, la artista tenía inquietudes investigadoras, siempre dentro de la abstracción geométrica y contando con el poso que dejó su paso por la Escuela de Ulm. La obra más antigua que se presenta en esta muestra data de 1973 y se trata de una tabla donde Buch se centra en el estudio de la interrelación forma-color. La verdadera gran eclosión de su trabajo fue en 1975, con una amplia realización de tablas de 48 x 48 cm., algunas de ellas de carácter óptico-cinético. El papel es el segundo de los soportes sobre el que trabajó durante estos años, principalmente de 1976 a 1979, en composiciones realizadas con acrílico muy diluido donde consigue un trabajo exquisito de formas modulares, algunas de ellas cinéticas y otras dentro de las denominadas figuras imposibles. Monika Buch explica del siguiente modo la producción realizada en esos años: “En el trabajo que hago desde 1972 (desde que terminé mis estudios en la universidad de Utrecht) son sobre todo las gamas de colores las que predominan. Los colores pasan casi siempre de claro a oscuro o viceversa. La diferencia entre un color y el siguiente no se pueden percibir directamente, ya que la diferencia es mínima. Si hay algún salto este se puede ver solamente cuando has hecho los pasos siguientes. Para determinar la diferencia entre un color y el siguiente utilizo un elemento geométrico pequeño con el que construyo una estructura o un diseño geométrico, para esto encuentro inspiración en la geometría dinámica de Hermann von Baravalle”.

 

 

Monika Buch. Rafael Ortiz. R.O Projets

S/T. Acrílico / papel. 1975. 50 x 50 cm.

 

La obra de Monika Buch se fundamenta en lo que aprendió en la HfG. En palabras de la propia artista: “Siempre parto de una idea o una pregunta que quiero resolver. Me interesa la percepción: qué es lo que veo y porqué, por eso me gusta trabajar en un tema con variaciones. La estética es importante pero muchas veces más en un segundo plano. Una obra puede ser bella o agradable de ver, pero para mí tiene que tener algo más, algo interesante que te llama la atención o que atrae tu mirada cada vez y quieres descubrir lo que te inquieta”.

 Javier Martín

 

 

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HUELLAS. Homenaje a Albert Agulló

 

Huellas. Homenaje a Albert Agulló

 

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Jorge OTEIZA. 1908-2003

 

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Madrid, Octubre 68.

La escena experimental española

Lugar: Frac Centre-Val de Loire,  88 rue du Colombier, 45000 Orléans (Francia)

Fechas: Inauguración 11 de octubre de 2018. Permanecerá abierta hasta el 24 de   febrero de 2019.

Comisarios: Abdelkader Damani  y Mónica García

Mesa redonda en Blois con la presencia de Florentiono Briones, Javier Seguí y José Luis Alexanco.

 

Breve reseña histórica de las muestras dedicadas en su totalidad o en parte a lo acontecido en el Centro de Cálculo

"Formas computables". Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, Madrid, 1969.

"Generación Automática de Fromas Plásticas". Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, Madrid, 1970.

"The computer assisted art exhibition". Palacio Nacional de Congresos, Madrid, 1971.

"El número y la mirada. Barbadillo y el Centro de Cálculo de la Univerisdad de Madrid". Salas Vimcorsa, Córdoba. 2002. Comisarios: José Soto Reyes y Juan Bosco Díaz-Urmenta.

"El Centro de Cálculo 30 años despues", Museo de Arte Contemporáneo de Elche, Museo de la Universidad de Alicante y Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza, 2003. Comisarios: Javier Badenes, José Luis Martínez Meseguer y Elena Ruíz Sastre.

"Del Cálculo numérico a la creatividad abierta". Centro de Arte Complutense, Madrid y Universidad Politécnica de Valencia,  2012. Comisario: Aramis López.

"Pseudodimensión y misterio: Enrique Salamanca, en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid". Galería José de la Mano, Madrid, 2014. Comisario: Alfonso de la Torre.

"Formas computables. García Asensio en el Centro de Cálculo (1969-1970)". Galería José de la Mano, 2016.

"Pintura y Perceptrónica". Galería José de la Mano, Madrid, 2016-2017.

"Momentos 1969"..."2017". Galería Masterravalbuena, Madrid, 2017.

 

   

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