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Entrega número 48
Postludio. José Mª Yturralde
José Mª Yturralde
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 Introducción de Javier Martín 
 Introducción de Ana Álvarez 
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Ars Citerior

Lo que permanece oculto

OTR Espacio de Arte

Calle San Eugenio, 10. Madrid

Comisario: Marlon de Azambuja

Nota Prensa

OTR espacio de arte tiene el placer de invitar a todos para la inauguración de la muestra Lo que Permanece Oculto, que se inaugura este martes 16 de octubre a partir de las 20 horas. La exposición se articula en torno a obras que plantean la idea de doble sentido, de juego y de ocultamiento, como herramientas para invitar el espectador a acercarse y descubrir otras posibilidades de lectura que van mas allá de la primera impresión. 

Artistas participantes

Alejando Almaza Pereda (Mexico), Dandara Catete (Brasil), Cristina Garrido (España), Luigi Ghirri (Italia), Ángela Jiménez (España), Jimena Kato (Peru), Fernando Martín Godoy (España), Andrés Montes (México), Javier Rodríguez Lozano (España), Florencia Rojas (Argentina), Pedro Torres (Brasil), Alain Urrutia (España), Mauro Vallejo (España), Raúl Valverde (España) y Rémy Zaugg (Suiza.)



OTR Espacio de arte. lo que permanece oculto

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Querer parecer noche

 

CA2M. Centro de Arte 2 de Mayo


10 OCTUBRE 2018 - 27 ENERO 2019
INAUGURACIÓN 10 OCTUBRE 20:00

 

COMISARIOS: BEATRIZ ALONSO Y CARLOS FERNÁNDEZ - PELLO
 

Nos debatimos, como siempre, entre el deseo y las apariencias, entre el querer y el parecer de una noche española que no nos deja ver del todo. Entre la nostalgia histórica de la que somos herederos y el momento histriónico que nos ha tocado vivir, es en lo barroco, en lo pardusco, en lo grasiento, donde hallamos algunas vías de negociación con una tradición que nos duele y nos esquiva. El relato de una ciudad sin imagen, en cuya oscuridad aparece también la claridad de una idea, la inspiración que le falta al texto o la serenidad y la concentración del silencio. 

Querer parecer noche es una exposición que acoge diferentes formas de producción artística en Madrid para imaginar con ellas una oscuridad. En lugar de un análisis objetivo, levantamos un telón de anacronías y desfases; en lugar de un retrato de escena, nos abandonamos a las intuiciones e intrigas de palacio. Un delirio parcial, excéntrico, fruto quizá de la pasión o del secreto de alcoba, nos sirve para especular sobre aquello que hace singular a una ciudad que escapa continuamente a la continuidad. Sin una genealogía o escuela fuerte, todo lo que traza una línea temporal o narrativa es aquí, amor, ilusión o coincidencia.

La incisión que proponemos es una de las muchas posibles de un contexto, con sus distintas sensibilidades y maneras de hacer, donde la idea de lo local se construye a caballo entre quienes lo habitan y quienes están de paso. Un limbo o meseta, suspendida entre el norte y el sur, que se define por abrazar sin complejos el afuera a veces con más entusiasmo que lo que le crece dentro. Ante esta contradicción, también huimos de la ciudad para encontrarla: descendemos por las obras como por una torre de espejos, ecos y réplicas, y vamos tejiendo una trama ambigua, fragmentada, ojalá algo transformada, que incorpora la idea de escena a nuestros fantasmas cotidianos.

Pensamos entonces si se puede entender la producción artística en la ciudad desde el claroscuro: cuando tamizado, en la media tarde del verano más seco, el sol aprieta y los interiores se hunden en el querer parecer noche del visillo o la persiana. En medio de ese terror diurno o cegador, a la sombra de una cortina espesa, aparecen las ruinas de un último reino, el espejismo de un laberinto central o la visión de un monstruo de cerebro blando y corazón caliente, que parece más un sueño que una cosa real. 

Hace casi un año que aceptamos el encargo de adentrarnos en las tripas de este Madrid subterráneo inventado por nosotros mismos. Recorriendo sus túneles húmedos, subiendo y bajando por sus pasadizos y recovecos, la hemos querido y dejado de querer unas mil veces. En la confusión de ese hacer marrón, torpe pero brillante, abrimos un corte en la corte para, como en la verbena, juntar lo propio y lo extraño. Intentaremos que, al menos durante un tiempo, se crucen las familias, se irriten las obras, se rocen las enemistades y sea necesario rascarse las formas de la ciudad. Un rumor de duermevela, un escalofrío en la nuca, un encogerse el estómago o el siseo de una serpiente. Donde cualquier parecido con la ficción es, además de muy real, la más valiosa de nuestras pertenencias.

La exposición forma parte de las diferentes celebraciones del 10º aniversario del Centro de Arte Dos de Mayo y pone en relación la obra de 58 artistas, de las cuales 20 son de nueva producción, con un peso mayoritario de la escena local.

PARTICIPAN

Ana Laura Aláez, Elena Alonso, Beatriz Alonso, Lara Almarcegui, Helena Almeida, Tamara Arroyo, Elena Asins, Antonio Ballester Moreno, Nora Barón, David Bestué, Alexander Calder, Jacobo Castellano, Ignacio Castro Rey, Paloma Checa Gismero, Manel Clot, June Crespo, Javier Cruz, Julián Cruz, Ángela Cuadra, Diego Delas, José Díaz, Miren Doiz, Iñaki Domingo, Marta Echaves, Mario Espliego, Patricia Esquivias, Marta Fernández Calvo, Carlos Fernández-Pello, Aurora Fernández Polanco, Javier Fresneda, Nuria Fuster, Fernando Gandasegui, Fernando García, Paula García - Masedo, Marian Garrido, Cristina Garrido, Karlos Gil, Rubén Grilo, Hisae Ikenaga, María Jerez, Fermín Jiménez Landa, Kaoru Katayama, Dai K.S., Juan López, Rubén M. Riera, Maruja Mallo, Isabel Marcos, Chus Martínez, Mariano Mayer, Fran Meana, Antonio Menchen, Joan Miró, Fran MM Cabeza de Vaca, Momu & No Es, Guillermo Mora, Isabel de Naverán, Pablo Palazuelo, Kiko Pérez, Diego del Pozo, Gregorio Prieto, Alex Reynolds, Alfredo Rodríguez, Belén Rodríguez, Manuel Saiz, María Salgado, Fernando Sánchez Castillo, Víctor Santamarina, Manuel Segade, Leonor Serrano Rivas, Teresa Solar, Julia Spínola, Miguel Ángel Tornero, José Val del Omar, Luis Vassallo, Roberto Vidal y Belén Zahera.  

ESPACIOVALVERDE

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Catálogo digital. Julián Casado en el Museo Francisco Sobrino

 

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Espacio Gongorino. 1987

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Conferencia. Tres galerías paradigmáticas: Biosca, Edurne y Mordó

 

Tres Galerías paradigmáticas: Biosca, Edurne y Mordó

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Susana Guerrero. La Desollada


susana guerrero. la desollada

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Martín Noguerol. Constructo geométrico


Martin noguerol. constructo geometrico. fundacion chirivella soriano

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Prudencio Irazabal. Las manos de Euriclea


Prudencio Irazabal. las manos de

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Descubrimientos Milllares, 1959-1972.

La obra gráfica completa de Manolo Millares

 

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Coproducida por la Fundación Juan March, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Fundación Museo del Grabado Español Contemporáneo y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, se presenta en la Calcografía Nacional la exposición “Descubrimientos Millares, 1959-1972. Obra gráfica completa de Manolo Millares”.

-Agradecemos a Alfonso de la Torre la autorización para reproducir el presente texto-

No parece extraño el interés que Manolo Millares Sall (Las Palmas de Gran Canaria, 1926-Madrid, 1972) mantuvo a lo largo de su trayectoria por el grabado y las técnicas gráficas en general, -los sistemas de multiplicación de imágenes, refiriendo una terminología contemporánea-, si recordamos que fascinación de infancia fueron los grabados de Francisco de Goya, los “Caprichos” (1797-1799) y “Desastres de la guerra” (1810-1815) que, contemplados mediante reproducciones halladas en 1933 en libros de la casa familiar en Las Palmas, ejercerían un poderoso atractivo en el niño y futuro breve artista. 

Unos años después, este “hijo entrañable de Goya” realiza sus primeros monotipos, práctica frecuente la estampación única mediante la aplicación de pigmento en un plano, luego grabado en un papel ejerciendo presión.  El monotipo invadirá, además, algunas zonas de sus dibujos sobre papel como un recurso técnico que, inevitablemente, obliga a mencionar las pintaderas de los aborígenes canarios.

Acto previo a su interés por la estampación calcográfica, su vinculación a la publicación “Planas de Poesía” (1949-1951) realizando portadas e ilustraciones, así como colaboraciones en diversas publicaciones antes de su viaje a la Península (1955).   Artista de avanzada, como era voz de su tiempo, fue mucha su vinculación al libro y a la revista, a las ediciones en general, embargado por una cierta tipofilia, si pensamos en carteles y portadas, varios, ilustraciones para revistas u otras ediciones (aquí mención a su frecuente presencia en las Ediciones de Ruedo Ibérico) a lo largo de su trayectoria, partiendo de su encuentro con Lourdes Castro y René Bertholò e inmersión en el proyecto artístico de la revista KWY, durante los años 1959 y 1961.

Esta revista, prácticamente artesanal, era realizada en serigrafía bajo diferentes formatos gráficos y distintas periodicidades. Los Millares encontraron al matrimonio Castro-Bèrtholo en Paris a finales de mayo de 1959, con ocasión de la exposición La jeune peinture espagnole-13 Peintres espagnols actuels, celebrada en el Museo de Artes Decorativas, y en esa fecha KWY se preparaba en la Rue des Saints-Pères, en Saint Germain, siendo Bèrtholo buen conocedor de la técnica serigráfica y, por tanto, estampador de los trabajos.  Manolo Millares colaboró en dos ejemplares de esta revista, efímera y de breve edición, realizando una portada serigráfica y la reproducción de un dibujo para los números cinco (diciembre de 1959) y ocho (otoño de 1961). Se constituían en tempranos trabajos serigráficos del artista, otorgándonos la fecha inicial de la exposición.  

El corpus de la obra gráfica de Manolo Millares, unas cincuenta obras, quedaría en buena parte reunido en cinco carpetas, en su mayoría realizadas mediante técnicas tanto calcográficas como serigráficas: “Mutilados de paz” (1965); “Auto de fe” (1967); “Antropofauna” (1970); “Torquemada” (1970) y “Descubrimientos-Millares, 1671” (o) “Descubrimiento en Millares 1671-Diario de una excavación arqueológica imaginaria y barroca” (1971).

“Mutilados de paz” (1965), fue la primera carpeta serigráfica, estampada por Abel Martín. Contenía cuatro ejemplares, presididos por un poema escrito por Rafael Alberti en Roma y cuidada por Gerardo Rueda. A ella seguirá “Auto de fe” (1967), otros cuatro grabados a punta seca, concebida con Elvireta Escobio. Una edición casi artesanal (veinte ejemplares numerados) estampadaen el taller de Dimitri Papagueorguiu reproduciendo fragmentos del libro “Causas del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Canarias”, desde los legajos recuperados por su bisabuelo, Agustín Millares Torres, de la torva destrucción por un carretero en la rada atlántica.

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Julián Casado. Humanismo y Abstracción Geométrica


Museo Francisco Sobrino. c/ Cuesta del Matadero, 5. Guadalajara

Inauguración viernes 5 de octubre a las 19h. Hasta el 25 de noviembre.


Julián-casado-abstraccion geometrica-humanismo

Espacio para Lady Macbteh, 1994. Acrílico sobre lienzo, 135 x 135  cm.


La presente exposición nos muestra una serie de trabajos en acrílico sobre lienzo, realizados desde 1972 hasta 1994, y que abarcan buena parte de la evolución pictórica de Julián Casado.

La técnica, aprendida de niño con el gouache en la Real Fábrica de Tapices, sería más tarde trasladada por Casado a la pintura acrílica. Delgadas líneas rectas de color, casi milimétricas, a las que añadía sucesivamente una gota más para conseguir la transición cromática y lumínica buscada

La elaboración de los cuadros comenzaba con una concienzuda planificación. Dotaba así de sentido a las distintas evoluciones cromáticas, inscribiendo figuras geométricas en el espacio plástico acotado, y que en función de la incidencia de la luz, conformarían espacios visivos distintos. Todo ello inferido a través de un discurso espiritual y filosófico complejo, con sentido pleno, y que convertiría toda su obra en una continua investigación sobre la luz.

Nos hayamos pues, ante un artista exquisito, con una elaboración extremadamente refinada y perfeccionista, capaz de mostrarnos con sus obras un inmenso espacio espiritual abstracto, de lógica filosófica bien fundamentada, de enorme conocimiento, y en definitiva, de excepcional e indiscutible belleza. 

  Javier Plaza Márquez

Julián-casado-abstraccion geometrica-humanismo


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Juan Cuélllar. HEIMLICH


Galería My Name's Lolita Art

Inauguración 27 de septiembre a las 20h


juan cuellar.heimlich.coleccion ars citerior

Heimlich N1. 2018. Óleo / lienzo. 130 x 130 cm.

(imagen cortesía del artista)


Nota de Prensa

La Galería My Name´s Lolita Art expone, en su inicio de temporada,  el último trabajo del pintor Juan Cuéllar (Valencia, 1967). Bajo el título HEIMLICH, el artista presenta una serie de obras, realizadas en óleo sobre lienzo, las cuales son consecuencia directa de su trabajo anterior, que titulado DISTOPÍA, fue exhibido en La Nau, Sala Oberta, de la Universitat de València.

En HEIMLICH, el artista se adentra en el concepto de “extrañeza inquietante”. Según Freud, la palabra alemana Unheimlich (siniestro) es la negación de heimlich, que significa íntimo, familiar, hogareño, amable, refiriéndose a la sensación de espanto que puede provenir de las cosas conocidas y familiares. Por ello, las imágenes que componen la muestra pueden resultar usuales y corrientes, pero a su vez aportan un desasosiego al observar ciertos elementos visuales que rompen, desplazan bruscamente e, incluso, deforman la lógica habitual, dirigiéndola hacia un efecto narrativo opuesto.

 

juan cuellar.heimlich.coleccion ars citerior

La noche blanca. 2018. Óleo / lienzo. 130 x 130 cm.

(imagen cortesía del artista)



En la muestra que presentamos, el espectador observará escenas cotidianas, como un día de feria, o escenas familiares íntimas junto a invitados con capuchas que nos recuerdan al Ku Klux Klan y que refuerzan el sistema de despersonalización. En estas obras, la identidad grupal sustituye y suprime a la individual, en la que Juan Cuéllar consigue transmitir una sensación inquietante e incómoda.
Junto a estos temas también nos encontraremos con paisajes donde, mediante recortes de la imagen tradicional, el pintor nos ofrece una visión incompleta que nos altera su representación, la cual  se reconoce imperfecta e ineficaz, desde el punto de vista de la lógica usual e infrecuente, pero que le imprime un efecto estético excepcional.

Juan Cuéllar representa el complicado mundo freudiano con su tono de humor característico y en su renovado estilo “pop” valenciano, del que es uno de sus herederos más insólitos.
 

 


 

 


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Robert Ferrer i Martorell. El proceso de la forma


Robert Ferrer i Martell. el proceso de la forma



Robert Ferrer i Martell. el proceso de la forma

VISLUMBRAR UN PROCESO

Jacobo Fitz James Stuart


Laberinto

Como galerista soy testigo de la enorme distancia que hay entre un artista y su público, entre el que fabrica y el que contempla o adquiere.

El artista vive en un perpetuo proceso, una vez la obra está acabada, la incubación concluye momentáneamente y la obra cobra una vida propia, contingente, ajena a las intenciones de su creador. La obra puede ser enaltecida, banalizada, maltratada, compartida, puede ser fuente de pensamiento, disfrute, vanidad o especulación financiera. Para mantener la cordura un artista debe soltar a sus hijos y aceptar que una vez han alcanzado la madurez comienzan una nueva vida, un nuevo laberinto.

Cuando una obra se termina lo importante es la semilla de la siguiente y es ese camino de pensar, hacer y crear donde palpita la medula de aquello que, a falta de un término mejor, llamamos arte.

 

El Silencio

Hace ya seis años del Silencio de la luz, la primera exposición de Robert Ferrer en Espacio Valverde. Conocer a Robert en profundidad me llenó de asombro y un leve asomo de terror; todo lo tenía medido, pensado, previsto, desde la ubicación de las obras en el espacio, las herramientas necesarias, las cartelas cortadas a láser… Todo estaba hecho a mano por Robert pero el acabado era tan pavorosamente impecable que uno era incapaz de encontrar un defecto, una bolita de pegamento, un nudo mal atado, el resultado era sencillamente perfecto. (Más tarde Robert me contó que pertenecía a una estirpe de gente ultra-meticulosa, una familia de ópticos, orfebres y cirujanos de la materia que durante mucho tiempo le consideraron el chapuzas de la familia, el desviado, el artista.)

En cierto sentido Robert Ferrer estuvo tan pendiente de todo durante el montaje de El Silencio de la luz que me hizo sentir superfluo. Y, sin embargo, una vez colgada la exposición dentro de la galería comenzamos a armar una instalación que recorría todo el edificio y que requería de grandes artilugios suspendidos del balcón del vecino junto con millones de pequeñas partículas, del tamaño de un posavasos, que flotaban con miles de hilos invisibles a lo largo del paso de carruajes y el patio de Valverde.

Fueron tres días de escaleras, resolución de problemas y muchos, muchos nudos y yo pensé que en aquel momento estaba viviendo algo especial, algo que solamente yo tenía el privilegio de recibir; estaba participando del proceso de materialización de una gran obra.

Soy consciente de que lo que vivía era el último paso de una larga secuencia, (ideación, maquetas, preparación de materiales, etc., etc.) pero esos tres días, codo con codo con Robert, atando y desatando nudos, me ayudaron a vivir la exposición de otra manera, me hicieron vislumbrar el proceso.

 

El Proceso

Vislumbrar el proceso de una gran obra es lo que Robert Ferrer tan generosamente nos brinda en esta exposición: mostrando los planos, las maquetas e instantáneas de distintos momentos en los que se puede apreciar como los aluminios se van desplegando hasta alcanzar su equilibrio y potencia poética.

Una de las particularidades de Robert Ferrer es la importancia que le da al trabajo manual. Esa frescura tan singular que tiene su obra dentro de una tradición tan analítica como la geometría está directamente relacionada con el pensamiento de la mano, con esa férrea voluntad de manufacturar él mismo todas y cada una de sus obras.

Por eso invito a todo aquel que tenga la fortuna de estar disfrutando de esta exposición a contemplar todas y cada una de sus partes no solamente como las fases abstractas de un proyecto sino como el desenvolvimiento manual de alguien que dobla, apunta, corrige, compara, sujeta, pega y manipula el espacio.

Nuestra mente cada vez más informatizada olvida aquellos ámbitos en los que el resultado no es la mera ejecución de un plan. Al igual que un ser vivo es algo más que el desarrollo matemático de sus genes, en el arte es muy importante todo lo que ocurre en medio.

Es ese lugar misterioso que hay entre la intuición y la manipulación, entre el plan y el resultado donde nacen y se despliegan nuevos mundos, es ahí donde radica la diferencia entre técnica (τέχνη) y tecnología.

Robert trabaja siempre mediante el desarrollo de familias en las que una nueva idea aparece, permuta, se multiplica, se desarrolla y da lugar al nacimiento de una nueva familia. Todo esto ocurre con un tempo muy particular, con sus variaciones, escalas y leitmotivs.

Tras un recorrido multidimensional sobre las diferentes procesos creativos concluimos el recorrido con la obra, la única obra sobre la que órbita esta exposición en concreto. Contemplándola, uno se imagina que alguien ha abierto un espacio en la pared para mostrar aquello que estaba oculto. Junto a las aberturas espaciales y cromáticas, unas finas líneas de aluminio oscilan en equilibrio inestable con la lentitud e intensidad de una perpetua búsqueda de significado.

La geometría, al igual que la música, cifra a mí entender un gran misterio que pone en juego matemática, percepción, sentimiento e intelecto; quizá por eso Schopenhauer argumenta que si lográramos resolver el enigma de la música, resolveríamos el enigma del universo.

Comprender por qué la ligera inclinación de un cuadrado sobre otro puede hacernos vibrar está más allá de nuestro alcance y quizá es mejor que así sea. Las manos de Robert como las de un pianista, saben, exploran y comparten un universo en el que podemos, temporalmente y en silencio, repensarlo todo de nuevo.

Un cordial saludo desde Madrid.

(Agradecemos a Jacobo Fitz James Stuart la autorización para reproducir el presente texto)


 


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Monika Buch en R.O Proyectos

 

Monika Buch. Rafael Ortiz. R.O Projets

S/T. Acrílico / tabla. 1976. 48 x 48 cm.

 

MONIKA BUCH 70´s

 Lugar:  R.O Proyectos. c/ Huertas 61. Madrid

Inauguración: Jueves 13 de septiembre a las 19,30 h.

Hasta el 15 de diciembre de 2018.

 

Para el espacio RO Proyectos, el galerista Rafael Ortiz ha querido centrarse en la producción que Buch realizó en la década de los setenta, época de trabajo intenso, cuando, tras diez años sin pintar, la artista tenía inquietudes investigadoras, siempre dentro de la abstracción geométrica y contando con el poso que dejó su paso por la Escuela de Ulm. La obra más antigua que se presenta en esta muestra data de 1973 y se trata de una tabla donde Buch se centra en el estudio de la interrelación forma-color. La verdadera gran eclosión de su trabajo fue en 1975, con una amplia realización de tablas de 48 x 48 cm., algunas de ellas de carácter óptico-cinético. El papel es el segundo de los soportes sobre el que trabajó durante estos años, principalmente de 1976 a 1979, en composiciones realizadas con acrílico muy diluido donde consigue un trabajo exquisito de formas modulares, algunas de ellas cinéticas y otras dentro de las denominadas figuras imposibles. Monika Buch explica del siguiente modo la producción realizada en esos años: “En el trabajo que hago desde 1972 (desde que terminé mis estudios en la universidad de Utrecht) son sobre todo las gamas de colores las que predominan. Los colores pasan casi siempre de claro a oscuro o viceversa. La diferencia entre un color y el siguiente no se pueden percibir directamente, ya que la diferencia es mínima. Si hay algún salto este se puede ver solamente cuando has hecho los pasos siguientes. Para determinar la diferencia entre un color y el siguiente utilizo un elemento geométrico pequeño con el que construyo una estructura o un diseño geométrico, para esto encuentro inspiración en la geometría dinámica de Hermann von Baravalle”.

 

 

Monika Buch. Rafael Ortiz. R.O Projets

S/T. Acrílico / papel. 1975. 50 x 50 cm.

 

La obra de Monika Buch se fundamenta en lo que aprendió en la HfG. En palabras de la propia artista: “Siempre parto de una idea o una pregunta que quiero resolver. Me interesa la percepción: qué es lo que veo y porqué, por eso me gusta trabajar en un tema con variaciones. La estética es importante pero muchas veces más en un segundo plano. Una obra puede ser bella o agradable de ver, pero para mí tiene que tener algo más, algo interesante que te llama la atención o que atrae tu mirada cada vez y quieres descubrir lo que te inquieta”.

 Javier Martín

 

 

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