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Entrega número 48
Postludio. José Mª Yturralde
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Ars Citerior

Pedro Muiño. Recién Pintado

Pedro Muiño


Sin título. 2014.

Acrílico sobre lienzo.

46 x 61 cm.


Se me plantea escribir sobre una obra mía, una obra concreta, y al momento se me plantea un dilema, el dilema de siempre cuando relacionamos la palabra y la pintura; máxime cuando (como es mi caso) se trabaja en series, en series que poseen un hilo conductor que hace que el resultado final de las obras sea de gran afinidad.

Conocida es mi postura respecto a la dependencia que tiene el arte contemporáneo de la palabra, su sumisión a la misma; la necesidad de expresar verbalmente o por escrito el contenido de una pintura para que pueda ser mínimamente comprensible (si esto es posible), es un hándicap del arte contemporáneo. Hablar de una pintura cuando la intencionalidad de la misma es la propia pintura, resulta cuando menos un tanto complejo, pues a menudo yo mismo desconozco dicha intencionalidad,  curiosamente es el propio observador o espectador el que se encarga de gestionar las posibles interpretaciones de la obra; evidentemente esto no quiere decir que el autor al generar su obra, esté desprovisto de intencionalidad, que carezca de motivos “mentales”, que esté falto de un discurso conceptual, ( a menudo estos contenidos intelectuales, especulativos, se le escapan al propio autor, máxime cuando la obra es reciente  y no ha sufrido el paso del tiempo, necesario para hacer un juicio de valor en el que ese “paso del tiempo” o un “cierto tiempo”, es un elemento importante  para hacer un análisis objetivo de la obra).

En mi caso, debido al método de trabajo que utilizo (no sé lo que voy a pintar, no parto de una idea previa, o un boceto, o un planteamiento inicial…,  dejo que la pintura actúe de una forma genesíaca, la propia pintura va haciendo el camino, va generando la obra, y al final, resuelvo), a causa de esta forma de trabajar me resulta muy difícil de hablar de una obra concreta.

Se podría halar del contenido formal, el contenido retiniano de la obra, la técnica, la composición, la textura, la economía de recursos en el uso del color etc.etc.,  pero todo esto es más que evidente, narrar la pintura no tiene sentido por su evidencia, y por la propia esencia de la pintura.

Del contenido conceptual, mental, filosófico, poético… podríamos hacer referencia al vacío, a la sobriedad, a la luz, a una iconografía no identificable visualmente, al gesto contenido, en la limpieza  y concreción en la ejecución de estos elementos visuales, a su carga poética, a ese estado mental en que debería de situarnos una obra al contemplarla,  etc. etc., pero todo esto no deja (aunque de una manera un tanto más compleja), de ser relativamente evidente.

Creo que simplemente deberíamos de tener la capacidad de “respetar la pintura”, no contaminarla en demasía con la palabra, claro que no todas las pinturas (ni muchísimo menos) merecen ese respeto, hablo de algunos Giotto, de algunos Masaccio, de algunos Velázquez, de algunos Vermeer, etc,  curiosamente de los que más se ha escrito o hablado, desde mi óptica actual  la pintura esencial no necesita de la palabra.

Todo esto podría parecer en mi caso una incongruencia, puesto que considero casi un “trabajo” paralelo el poner título a las obras, y cada vez requiere de mí mayor esfuerzo, con el paso del tiempo, tiendo a repetirme. (Un amigo psiquiatra me decía que mis obras le interesaban, pero que los títulos le interesaban mucho más; deseo que solo fuese un asunto de deformación profesional).

 Entiendo que al adjudicar un título a una obra o a una serie, evitando lo obvio y evidente, mi intención es que esos títulos tengan vida propia, que sean independientes, pero deben de nadar en la misma piscina en la que nada la obra pictórica, debe de situarse en el mismo estadio mental que la obra que se supone que representa  “o ayuda a comprender”,  puede que solo sea  un poso o un residuo de un cierto contenido surrealista, (o de una concesión a lo literario, no lo sé) aunque evidentemente esto es prescindible.

 La obra que aquí se reproduce es reciente y pertenece a una serie que todavía no he bautizado (bautizo colectivamente), por eso no tiene título, sin duda lo tendrá, pero en este momento aún lo desconozco. Barajo posibles títulos  “DEL DICCIONARIO DE LOS MURMULLOS”, “DEL TERRITORIO DE LOS DESVELOS”, ”DE LA GEOGRAFIA DE LAS CONFIDENCIAS”, no sé, solo los barajo, veremos.

 Podría contaros algunas cosas más, pero no abusemos, cómo no, seamos respetuosos también con la palabra.

Desde el exilio interior,  Pedro Muiño

28/04/2014

Más información: www.pedromuiño.com

(Imagen gentileza del artista)

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