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Entrega número 48
Postludio. José Mª Yturralde
José Mª Yturralde
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Ars Citerior

José Luis Gómez Perales: Formas y Medidas

José Luis Gómez Perales

 

Texto para el catálogo de la exposición “Formas y Mediadas” : Madrid. 1977

 

La práctica del arte como acto lúcido, como juego. Como juego con sus leyes, sus reglas.

Mi juego, sí, mío con reglas  por mí dictadas. Y la razón intentando sacar partido de ellas.

Además, el subconsciente actuando inadvertido, casi, diríamos, a escondidas. Pero está en su derecho; él también forma parte del ser. Y con todo el ser se actúa al jugar este juego.

El resultado del juego, coherente. Concepción y realización se funden. Solo de una perfecta fusión nace la obra perfecta.

Sucesión de Fibonacci: 1, 2, 3, 5, 8…, Cinco cuadrados, diez rectángulos y sus giros. Horizontal, vertical.

Veinticinco formas: Cuadradas y rectangulares, estrechas o anchas, verticales, apaisadas.

Yuxtaposición o subdivisión. Cada forma en su sitio.

Y a cada forma su color. Blanco y negro; fuerzas opuestas que luchan, en los grises, por el equilibrio.

Posiblemente algún color más, y las mezclas formando una familia, en la que siempre podrá surgir un elemento discordante.

 

 

José Luis Gómez Perales.

 

 

 

 

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José Luis Gómez Perales:Biografía

José Luis Gómez Perales

(Madrid,1923 - Buenafuente del Sistal, Guadalajara, 2008)

 

La aventura plástica de este artista madrileño se inscribe en el Arte Cibernético o Computer Art. En España el origen teórico-práctico de esta tendencia se sitúa en el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, donde se desarrolla entre 1968 y 1973 un seminario de Generación Automática de Formas Plásticas. Junto a Manolo Quejido, García Asensio, Yturralde y José Luis Alexanco, Eusebio Sempere, Abel Martín, Lugan,  Gómez Perales asocia investigación científica y Arte. El grupo del Centro de Cálculo reivindica un status científico para la actividad artística acorde con las tecnologías que adelantan el siglo XXI.

José Luis Gómez Perales fue uno de los primeros que se atrevieron a introducir cálculos matemáticos en la composición de obras plásticas. Su faceta investigadora se adentra en dos direcciones: la sistematización compositiva del cuadro y la del color. La composición de sus obras parte de la propia descomposición de la superficie bidimensional y también de la yuxtaposición de elementos diferentes. En cuanto al color, el único condicionamiento previo es que se aplique de manera homogénea dentro de las formas que ocupa.

La obra de Gómez Perales presenta una extraordinaria pureza formal, muy en la línea de  Elena Asíns, también compañera de seminario en el Centro de Cálculo. Sus cuadros pueden verse, entre otras importantes colecciones públicas y privadas, en el Museo Reina Sofía de Madrid y la Fundación Juan March.

 

 

Exposiciones individuales

1952 Galería Xagra, Madrid.

1955 Galería Fernando Fe, Madrid

1970 Galería Eurocasa, Madrid

Galería Mainel, Burgos

1972 Sala individual en la XXXVI Bienal de venecia, Italia

1973 Museé des Meaux-Arts. La Chaux-des-Fonds, Suiza

1974 Sala Luzán (CAI), Zaragoza

1976 Galería Juana Mordó, Madrid

1979 Galería Cellini, Madrid

1987 Galería Mona, Denia, Alicante

1988 Galería soledad Lorenzo, Madrid

1989 Colegio Oficial de Arquitectos de Málaga

2004 Museo Salvador Victoria, Rubielos de Mora, Teruel

2013 Galería José de la Mano, Madrid

 

 

 

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José Luis Gómez Perales: La rectitud de Gómez Perales (Julián Gállego)

José Luis Gómez Perales

 

 

La rectitud de Gómez Perales

 

Julián Gállego

 

(ABC, 10-11-88) con motivo de la exposición en la galería Soledad Lorenzo en 1988.

 

La exposición de José Luis Gómez Perales representa la definitiva consagración de uno de nuestros más valiosos artistas abstracto-geométricos, a quién su innata modestia, su sencillez inhabitual, su escasa afición a figurar, han dejado, si no olvidado, cuando menos fuera de la contada baraja de los genios oficiales. Eso no quiere decir que no haya expuesto, y en galerías de primer orden: Juana Mordó, Daniel Biosca, Vijande y Theo, entre otras. Pese a o cual, su nombre seguía sin alcanzar la resonancia que, a mi juicio merece, y que no dudo de que mantendrá, en adelante, dado el éxito rotundo con que sus obras han sido acogidas, incluso por quienes ignoraban la persona del autor, en esta hermosa selección, que recoge cerca de medio centenar, que abarca veinte años de silenciosa actividad (1969-1988).

Como prefacio a la citada exposición en galería Juana Mordó (1976) cité  un aforismo de uno de lo más refinados( y menos famosos) artistas abstractos franceses, que a su labor de pintor unía la composición musical. Henri Noveau decía que “en peinture, comme en musique: systeme linéaira=contrepoint, couleur=harmonie”. Yo hablaba de la música callada de Gómez Perales, de su acendrada elección cromática de tonos, semitonos, cuartos, octavos, que, con el choque de una línea pintada (como en el caso de Mondrián) sino del infalible ajuste de pequeños módulos independientes, como si cada campo de color fuera el resultado de un territorio distinto. La paciencia exquisita, el artesano amor de Gómez Perales por su oficio se aprecian cuando vemos el tabicado reverso de sus cuadros.

Más adelante  (comienzos de los ochenta) admite que esa separación de la piezas o campos de color se notan también en el anverso. Sin abandonar el sistema anterior, que llama “construcción modulada”, pasa a la construcción “en dos planos”, a modo de bajorrelieve de formas regulares. Pero, mientras tanto, la oblicua se ha introducido como un contrapunto nuevo. Ya no se trata de la pintura de los módulos cuadrados o rectangulares, sino de una ranura o grieta, abierta en la tabla externa, a través de la cual avizoramos la tabla del fondo. Plano sobre plano. Esa hendidura, al articularse con otra en ángulo obtuso, suele dar lugar a un pequeño triángulo vacío, por el que asoma el color del plano interno.

Este enunciado, árido de explicar someramente, permite gran capacidad de variaciones, que van quemándose libertades cada vez más imaginativas, dentro de la gravedad general de esta pintura y de la artesanía, más y más irreprochable de la ejecución. En sus últimas obras, Gómez Perales ha llegado  a lo que los gacetilleros deportivos de algunos que aplican la metáfora mecánicamente, a todas las actitudes humanas) la recta final; no en el sentido de que  su meta de una carrera que, precisamente ahora, está en condiciones de brindarnos nuevas y rigurosas sorpresas, sino en el de que ha alcanzado ya una mayoría de edad que la hace, en cualquiera de sus hipótesis de desarrollo, irreprochable. Las variaciones sobre esta recta , sus ritmos, sus repeticiones sus quiebros, son semejantes a la de los músicos contemporáneos con cuyo modo de componer ofrece (como ya indiqué hace más de diez años) notables parentescos con Gómez Perales.

El Diccionario de la Real Academia Española define rectitud (tras una primera acepción de “derechura o distancia más breve entre dos puntos”) en tres sentidos figurados: “calidad de recto o justo “recta razón o conocimiento práctico de lo que debemos hacer”. “exactitud o justificación en las operaciones”. Los tres son aplicables a José Luis Gómez Perales y a su pintura que, dentro de un camino plenamente personal (aunque con raíces, más que en el Neoplasticismo, en el Constructivismo ruso y en las leyes de la Bauhaus), alcanza una categoría plenamente internacional, como quien no quiere la cosa…

 

Julián Gállego.

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