Leyendo cuadros. Mirando historias


>> Listado de todos los relatos publicados 

Entrega número 48
Postludio. José Mª Yturralde
José Mª Yturralde
Postludio
VER

Documentos de introducción
 Introducción de Javier Martín 
 Introducción de Ana Álvarez 
 Listado de autores 

Login

Ars Citerior

Exposición de Platero en Varsovia

Exposición de Platero en Varsovia

Paisajes Polacos de Platero (Madrid) en la Sala de Exposiciones Duzy Pokóp de Varsovia.

Del 20 de  septiembre hasta el 6 de octubre.

             A vueltas con el paisaje

 

                                                       “Cierra tu ojo físico

                                                                                  a fin de ver primero tu cuadro

con el ojo del espíritu.

Luego haz subir a la luz

del día lo que has

visto en tu noche”.

 

Caspar David Friedrich

 

En las obras que nos presenta Platero en esta exposición, lo primero que percibimos es la ausencia de la figura humana, los hombres y mujeres que habitan esas casas y trabajan esas tierras. Unos campos  en época de cosecha, a la espera de que unos segadores, como los que tantas veces pintó Jean François Millet (1814-1875), hagan  presencia en ese paisaje sosegado. El campesino no quiere nunca alejarse de sus tierras, ni siquiera después de su muerte, y así nos lo muestra Platero (P.P 07) con esa discreta cruz en una esquina del lienzo.

En una sociedad desarrollada que ha olvidado el placer que producen las cosas sencillas, Platero vuelve a interesarse por un género pictórico que se encuentra un tanto abandonado, aun habiendo sido la inspiración durante siglos de grandes pintores, como Camille Corot (1796-1875), maestro en el paisaje, pintor de pintores, del que Charles Baudelaire (1821-1887) apuntaba: Existe una gran diferencia entre un cuadro hecho y un cuadro acabado... La mirada del público está tan acostumbrada a esas piezas brillantes, limpias e industriosamente bruñidas que a Corot siempre se le reprocha que no sabe pintar.” Platero, al igual que Corot, busca en sus obras no tanto el paisaje en sí, sino la impresión que produce en el espectador.

Los brochazos ocres y rojizos aplicados sobre el cartón nos muestran los campos de cereal de la aldea de Lazeniki (P.P 05, 08 y 11) y el color de sus tierras, dejando en segundo plano las  construcciones geometrizadas de sus casas blancas, con sus techos granates; edificios fronterizos con el marco de la obra (P.P 02 y 09) que solo nos sirven como puntos de referencia para observar la inmensidad de los campos por segar. Pero lo que en el fondo busca Platero es un pretexto para ejercer el arte de la pintura y despertar nuestra sensibilidad, pues como apuntó Henry Fréderíc Amiel (1821-1881): “Cualquier paisaje es un estudio del espíritu”.

Javier Martín.

Add a comment (0)