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30 pintores de una generación irreptible. Museo Salvador Victoria

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30 pintores de una generación irreptible. Museo Salvador Victoria

 

 

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30 PINTORES DE UNA GENERACIÓN IRREPETIBLE

En esta exposición pretendemos recordar no solo la cantidad considerable de pintores que pertenecieron a una misma generación del panorama artístico español, sino la calidad de su obra. Me refiero a los artistas que nacieron en la década de los veinte del siglo XX. A ella pertenece nuestro admirado Salvador Victoria, en cuyo museo podemos contemplar esta exposición.

En esta muestra están representados un número considerable de los pintores que estuvieron unidos a la denominada estética de Cuenca. Fue un grupo de artistas que bajo una abstracción lírica siguieron al mecenas y pintor Fernando Zóbel, en una aventura que cambiaria el rumbo del arte contemporáneo español. Y además de los componentes del Grupo de Cuenca, un número importante de pintores se unió a esta estética, en lo que el crítico y escritor Alfonso de la Torre ha llegado a denominar como “la poética de Cuenca”. Pertenecientes estrictamente al Grupo de Cuenca contamos en esta exposición con obra de Antonio Lorenzo, Manuel Mompó, Gerardo Rueda, Eusebio Sempere y Gustavo Torner.

De Sempere podemos contemplar la tabla “Y no queráis tocar nuestro umbrales”, inspirada en la Canción nº 18 del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. En el caso de Torner, se muestra uno de sus paisajes románticos, reflejo de su admiración por el pintor alemán Friedrich.

Integrados en esta poética conquense a la que hacíamos referencia, se encontraban otros artistas, como Amadeo Gabino o el propio Salvador Victoria. La obra que representa a éste último, es un gouache de su etapa denominada de las esferas, en la que supo aunar como nadie gesto y lirismo.

Son varios los integrantes del Grupo El Paso aquí representados: Luís Feito y Rafael Canogar, con un acrílico y un collage respectivamente; las dos obras están realizadas en rojo y negro, colores tan característicos en sus composiciones. Rafael Canogar, a pesar de haber nacido en 1935, formó parte de todas las inquietudes plásticas y sociales de la generación que exponemos. Otros componentes de dicho grupo informalista aquí expuestos son Antonio Suárez,  Manuel Viola y Juana Francés, ésta última con una obra de su etapa más lírica.

Unidos a esta tendencia informalista están también presentes las obras de Francisco Farreras y Vicente Vela. Éste último con una composición gestual de primeros de los sesenta, pero con un carácter más lírico que dramático, algo poco frecuente en la pintura que imperaba en esa época caracterizada principalmente por el color negro y el gesto de la llamada veta brava. En “Composición circular”, Vicente Vela requiere de una temática para su composición, y es entonces cuando recurre a la génesis y a las transformaciones biológicas; en ella nos lleva al origen de la formación de la propia materia, y por tanto al origen de la vida. Vela desarrolla y plasma en esta obra, esa masa de magma que nos muestra en movimiento gracias a la fuerza gestual que sabe imprimirle. Del collage de Farreras podemos reseñar que, como en tantas otras ocasiones, vemos su buen hacer, con una  composición fuertemente constructivista en la que aúna proporción y contención en el gesto. En los trabajos de este pintor prima el orden como elemento principal del planteamiento estético.

En el ámbito de Cataluña hay un número de artistas  pertenecientes a esta década, que rápidamente tuvieron una proyección nacional e internacional. Es el caso de los aquí representados: Albert Ràfols-Casamada, en su vertiente lírica con sus colores azules con referencias al mar Mediterráneo que tanto le influyó; también  Joan Joseph Tharrats, Joan Vilacasas, Joan Hernández Pijuan y Joseph Guinovart. Éste último representado por una pieza en la que aparecen elementos naturales tan presentes en sus obras, elementos que son símbolos que forman parte de una poética subjetiva. Y ya en la vertiente de la abstracción geométrica encontramos a Joan Claret, con una de sus construcciones donde la luz nos viene dada por ese contraste de los planos de color azul y blanco, representativos de las obras que realiza en la década de los sesenta.

La década de los veinte da un gran número de artistas que desarrollaran su obra dentro de la corriente de la abstracción geométrica y constructiva. Como Luís Lugan y José Luís Gómez Perales, que participaron a finales de los sesenta en la primera experiencia que acercó el arte a la computadora, en los Seminarios del Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid. O como José María de Labra, que entraría en contacto con el Grupo Parpalló de Valencia, con el que expondría en numerosas ocasiones, y del que contamos en esta exposición con la composición “Hara II”, con formas redondeadas tan características en sus obras de los años setenta, y que junto con la de las series en las que utiliza los cordeles y alambres es la más representativa y conocida de Labra.

El constructivista Luís Caruncho en sus piezas aúna la sensibilidad a la racionalidad  constructiva. Su trabajo está basado en elementos modulados que resuelven la composición de la obra. Los colores utilizados integran diferentes texturas y materiales. El papel relevante que Caruncho da a las mismas dentro de sus composiciones, proviene de un profundo estudio de la ordenación del espacio y sus relieves.

Para Julián Casado, cuya obra está basada en la filosofía de Javier Zubiri, la luz es el elemento primordial, una luz que sale desde el interior del lienzo o cartón, la que nos sobrecoge espiritualmente y nos transmite sensación de equilibrio. También un buen amigo de Casado está presente en esta muestra: José María Iglesias, con una de sus conocidas composiciones denominadas “ELDAG”, palabra formada con las iniciales de Elucidación Lúdica De Argumentación Geométrica. Elucidación, así denomina el autor a todo tipo de arte tradicional, constructivo, correcto; un concepto contrario al de dilucidación, que sería el arte de tipo expresionista, donde lo subjetivo domina y aflora de modo poco controlado. En este arte elucidatorio el artista trabaja con pautas marcadas por él mismo. Lúdica, entendiendo este término como juego libre del artista. La Argumentación Geométrica ha sido escogida por entender que es en sistemas geométricos donde pueden darse los modelos mejores de construcciones coherentes.

Otros dos pintores pertenecientes a esta generación, venidos de  EEUU y afincados en España desde los sesenta, que se incorporaron a la tendencia geométrica y presentes en esta exposición, son Waldo Balart y Rinaldo Paluzzi. El primero es de origen cubano, y se integró desde los primeros momentos al grupo de artistas españoles que investigaban en el campo del arte normativo. Para Balart esta expresión artística, despojada de todo lo no esencial, es un estado espiritual donde existe una coherencia entre vida y arte.

En cuanto al pintor constructivista norteamericano Paluzzi, llegado a Madrid en los sesenta, y que pronto formaría parte del grupo de artistas de la legendaria galería de Juana Mordó, siempre ha estado interesado en dar a su obra pictórica la ilusión de la tercera dimensión, dando la sensación de que las estructuras pintadas se salen de la propia obra. Lejos de la frialdad, las formas geométricas creadas por este autor proceden de la emoción de las matemáticas.

Por último citaremos la presencia de Eduardo Sanz, con una de sus obras perteneciente a su etapa óptico-cinética. Y la obra del outsider José Vento, fuera de todo posible encasillamiento.

 

Javier Martín.

Enero, 2012

 

Prensa ABC

Noticias agencias

30 Pintores de una generación irrepetible recupera la vanguardia abstracta

24-03-2012 / 13:30 h EFE

La historia de la vanguardia abstracta española de la segunda mitad del siglo XX es recuperada en la exposición "30 pintores de una generación irrepetible", que se inaugura hoy en la Fundación Museo Salvador Victoria, en Rubielos de Mora (Teruel).

Obras de Canogar, Feito, Mompó, Sempere, Salvador Victoria y otros artistas de la colección Ars Citerior centran la muestra.

El director del Museo Salvador Victoria, Diego Arribas, ha explicado a Efe que se trata de una de las primeras retrospectivas de los artistas de esa generación "irrepetible" de 1950, unida por la búsqueda y la ruptura con el academicismo, en el contexto histórico de la dictadura franquista.

En opinión de Arribas, esta iniciativa es una excelente oportunidad para entender a la "generación del siglo de oro de la plástica española", ya que ofrece un mosaico de técnicas, disciplinas y procedimientos de una generación que creó con registros muy distintos (lírico, informalista, geométrico, óptico-cinético) y con materiales inusuales hasta entonces (tierras, cartones, arpilleras, madera, mallas).

Artistas de distintos grupos y movimientos, que en esos años de aislamiento, dieron el salto a lo desconocido y abrieron las fronteras de España al "otro arte" de Europa y París, ciudad a la que muchos de estos creadores viajaron y en la que vivieron en esos años.

"30 pintores de una generación irrepetible" pretende recordar, en palabras del director de la colección Ars Citerior, Javier Martín, la calidad de la obra de esos artistas.

Así, reúne piezas de distintas tendencias, como las del Grupo de Cuenca, que se formó alrededor de Fernando Zóbel, o las de El Paso, así como las de otros creadores vinculados al Grupo Parpalló de Valencia, o a distintos movimientos de la abstracción.

Del Grupo de Cuenca hay obras de Mompó, Sempere, Rueda, Antonio Lorenzo y Gustavo Torner, junto a las de Salvador Victoria y Amadeo Gabino, destacados representantes de la abstracción lírica.

De El Paso figuran Rafael Canogar, Luis Feito, Antonio Suárez, Manuel Viola y Juana Francés. Y otros informalistas que no pertenecieron al grupo, como Francisco Farreras y Vicente Vela.

Entre los constructivistas están Luis Caruncho, con una obra en la que aúna la racionalidad y la sensibilidad; Gómez Perales o José María Iglesias, con una de sus composiciones ELDA, como denominaba a sus obras de arte tradicional, constructivo, correcto.

Rafols-Casamada, en su vertiente lírica con sus colores azules con referencias al mar Mediterráneo, Hernández Pijuan o Joseph Guinovart, representan el ámbito de Cataluña.

"Una generación de artistas" a la que unía la diferencia, en opinión del director del Museo Salvador Victoria.

 

 

 

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