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EXPONE: JOSÉ LUIS SÁNCHEZ

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EXPONE: JOSÉ LUIS SÁNCHEZ


Por Javier Martín

 

Expone José Luis Sánchez

José Luis Sánchez
(Almansa, Albacete, 1926)

 

José Luis Sánchez inaugura el próximo 25 de agosto la exposición José Luis Sánchez. Casi 90. Se podrá visitar hasta el 25 de octubre en diferentes espacios de Almansa.

 

Expone José Luis Sánchez. La flama 

La Flama. 2006. Acero lacado.

 

¿Cómo surgió el proyecto de esta exposición?

Este proyecto surgió gracias al  ímpetu y la devoción por mi trabajo del coleccionista José Julián Viñas, así como el entusiasmo de Juan Luis García  del Rey, director de la Casa de la Cultura, y desde el Ayuntamiento su actual consejero de cultura Paulino Ruano, hijo de uno de mis mejores amigos de infancia que transcurrió en Almansa.

 

 Expone José Luis Sánchez. La paz aupada

La paz aupada. 1999. Acero corten.

 

¿Cómo se ha plantea el montaje al mostrarse en diferentes lugares de Almansa?

Tengo donadas desde hace diez años unas quince esculturas que bajo el enunciado de “Un espacio para la escultura” ocupan el patio y el jardín de la llamada Casa Grande, un edificio histórico del siglo XVII, con una espléndida fachada que ahora es la sede del Ayuntamiento. Esta colección es el núcleo que generará la actual exposición, ampliada por la aportación de casi la totalidad de mi quehacer, que se instalara en la Casa de la Cultura y en el antiguo convento de las Agustinas, otro edificio histórico, y todo ello con el pretexto de mis próximos noventa años, si es que en diciembre aun estoy sobre la tierra.

 

¿En qué le influyo su relación con arquitectos como Fisac o Fernández del Amo?

En primer lugar pienso que fui un arquitecto frustrado. Estudie el bachillerato en Madrid, donde mi familia se había trasladado después de la guerra y que por necesidades familiares tuve que ponerme a trabajar en una entidad bancaria, y allí quedo truncada mi posible vocación, pues los duros estudios de arquitectura eran incompatibles con mi situación. Me contenté con lograr una formación universitaria estudiando  Derecho, y fui capaz de licenciarme. Pero coincidiendo  con la terminación de estos estudios, que hice por libre y sin ninguna ilusión, obtuve unas becas que me permitieron salir de este país y descubrir una Italia y una Francia que en los años cincuenta estaban en plena renovación cultural y artística poco después de una espantosa guerra. Ello me procuró descubrir unos horizontes que en España estaban cerrados y desde entonces encaminé mi trabajo hacia estos planteamientos de la integración de las artes, lo que me hizo conectar con algunos arquitectos que por su posición ante una España destruida y desculturalizada habían emprendido una labor de reconstrucción desde nuevos criterios. Así es como trabajé intensamente con Fernández del Amo en los templos modestos de los nuevos poblados de Colonización, y más tarde con Miguel Fisac, siempre en trabajos con temática religiosa en una intención renovadora y de introducción de una nueva manera de limpiar los lugares de culto de un recargamiento y una cursilería impropios, introduciendo a la vez criterios de innovación artística.

He trabajado con muchos arquitectos, dentro y fuera de España, pero con quien mejor colaboré fue con Javier Carvajal, completando sus magníficos proyectos con una colaboración de absoluta libertad, y con la intención de aportar algo de belleza a los ámbitos arquitectónicos he planteado todos mis trabajos con la misma cadencia con que se suele actuar en arquitectura: ideas, pequeños esbozos, planos, maquetas a escala y construcción delegada una vez elegido el material y con una  vigilancia constante del trabajo en  talleres  ajenos: fundiciones, canterías, metalisterías. Está claro que así la escultura se aleja de la estatuaria y se acerca a la arquitectura, y que ayudada por el cubismo y el constructivismo, han influido de forma patente en mi forma de trabajar.

 

 

Expone José Luis Sánchez. Guadiana 

Guadiana. 1981. Acero corten.

 

¿Piensa que la carrera de escultor conlleva mayores dificultades que la de pintor?

El pintor tradicionalmente actúa con los límites de la línea y el color con los que crea apariencias reales. La escultura aporta la tercera dimensión, el volumen. La pintura es la vista y la imaginación; la escultura es lo mismo mas la materia, el tacto y la luz. En cuanto a las dificultades y las diferencias son de grado material: peso, volumen, transporte, dificultad de integración en el espacio o el ambiente, y también las cuestiones  económicas que todo ello determina.  El mundo de la escultura suele ser más anónimo que el de la pintura y por ello juega menos el reconocimiento autoral, carece por lo tanto del prestigio de las marcas, de la coyuntura autor y obra.

 

 

Expone José Luis Sánchez. Santa Ana

Santa Ana. 1967. Cemento.

 

¿Considera que hay buenas colecciones privadas de escultura en nuestro país?

La escultura ocupa un lugar secundario en las artes plásticas. No suele estar concebida ni realizada para figurar en un museo o una colección privada. Hay pocas colecciones privadas de escultura. Algún museo generalmente al aire libre, como el de Leganés. Y  ya sabemos las dificultades del  Chillida-Leku.

 

 

 Expone José Luis Sánchez. Cabeza del collar

Cabeza del collar. 1954. Terracota.

 

 

Entrevista realizada a José Luis Sánchez por Javier Martín en agosto de 2016.

Imágenes gentileza del artista.

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