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EXPONE: SEBASTIÁN NICOLAU

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EXPONE: SEBASTIÁN NICOLAU

Por Javier Martín

 


 

Expone: Sebastián Nicolau 

(fotografía: Juan Martínez)

Francisco Sebastián Nicolau
(Valencia, 1956)

 

Desde un planteamiento naturalista del paisaje en los años 80 hasta su evolución hacia la síntesis formal actual, ha ido fijando su interés en la relación entre el paisaje atmosférico y el elemento arquitectónico, urbano e industrial, para desde ellos abordar también el espacio de la escultura y desde ésta, retornar a la pintura con una visión organizativa de la obra, en la que establece analogías entre realidad-ficción, como en sus dibujos de figuras contructivistas de cartón, con juegos entre lo tangible y lo representado, o entre realidad-abstracción en grandes óleos y dibujos de hules plegados que parecen sustentarse a si mismos con la potencia de un hecho físico y sobre los que en la actualidad actúa con dibujos geométricos realizados con cordones e hilos que crean sombras ficticias sobre ellos, en un lenguaje entre abstracción-figuración-constructivismo.

Sebastián Nicolau nos presenta en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca y hasta el próximo 17 de abril,  la exposición “Hilvanes”, muestra compuesta por cuarenta obras realizadas en los últimos cuatro años.

 

Fundación Antonio Pérez, Cuenca.

 

¿A qué se debe el título de la exposición: “Hilvanes”?

Hilvanes remite tanto al aspecto formal de las obras – en las que aparecen cosidos físicos sobre dibujos originales en papel - como a una voluntad de recorrer a través de ellos las etapas anteriores que han llevado a realizarlos. He tratado de utilizar el hilván a modo de hilo conductor entre el pasado de las series anteriores y el presente de estas obras. De hecho, en las primeras de este conjunto, los cosidos (hilvanes) simulan sujetar figuras representadas de bocetos escultóricos en cartón de la serie precedente, como una forma de relación y tránsito. Más adelante, estas figuras van desapareciendo y el hilván adquiere protagonismo al tiempo que se convierte en dibujo geométrico autónomo hasta perder su identidad de cosido y adquirir la del dibujo lineal estricto para después llegar a convertirse en dibujo pictórico, al realizarlo directamente con el color de la pintura del tubo al papel. Por otro lado, hace poco un amigo me remitía a una frase que si no recuerdo mal decía “vivir es ir uniendo puntos”. Algo de eso hay también en Hilvanes y también algo de aquellos dibujos prefijados en los TBOs infantiles con puntos numerados que unías por su orden hasta hacer aparecer… una jirafa? Un león?, un camión?… Quiero decir que hay algo de búsqueda de la sorpresa en el recorrido que produce el seguimiento de un dibujo que entra y sale del papel.

 

¿Cómo plantea esta exposición?

Suelo plantear cada trabajo como puntos de un recorrido en espiral. Esto hace que, en ocasiones, sin el conocimiento de etapas previas, mi evolución pueda verse aparentemente desconectada en la larga distancia. Si tomamos una línea recta y miramos desde un punto a otro podemos percibir el total acumulado. Si este mismo ejercicio tratamos de hacerlo con una espiral, desde su centro inicial al último de los puntos de su trazado, nos perderemos la mayor parte del recorrido y este parecerá entrecortado. Lo apunto porque es la manera de indicar cómo, desde el paisaje naturalista de los años ochenta, mi trabajo ha ido evolucionando hasta la síntesis formal actual, sin haber perdido en el camino un lenguaje enraizado en la figuración realista que, creo sigo manteniendo, aunque desde una prudente distancia. Por otro lado, parte del conjunto expositivo lo realicé pensando en el primer espacio donde se iba a mostrar, el del Almudí en Valencia (antiguo almacén de grano de la ciudad en los siglos XV y XVI) con una vocación de adaptación a espacios de características similares, como es el caso de la iglesia en la fundación Antonio Pérez en Cuenca, parte de un monasterio carmelita. En este espacio el políptico de veinte piezas adquiere su mayor dimensión a modo de gran vidriera o de gran retablo sobre el altar frontal. Es difícil pensar en un lugar mejor para esta obra en concreto.

 

Expone: Sebastián Nicolau

Paisaje azul, 2014. Hierro galvanizado, 28 x 193 x 110 cm.

 

¿Qué puntos de convergencia y diferenciación hay entre las obras que expone y sus anteriores series?

Todas las obras de esta exposición son deudoras de las series anteriores: Hules (separadores Industriales), Cartones (bocetos en cartón de esculturas desarrolladas en talleres industriales), Talleres (cerchas y lucernarios de los talleres donde realizaba las esculturas), Garages (oscuridad que remitirá después a talleres), paisaje urbano (contraluces que acabarán en garages), Paisajes a contraluz que llevarán a los paisajes urbanos, Naturalezas (que se irán oscureciendo hasta los paisajes urbanos)... Cada serie en orden inverso a ido llevando a la otra y se han generado en los márgenes del espacio que las iba creando. Una aproximación a la naturaleza por proximidad física. A los contraluces de playa por el mismo motivo, cuya oscuridad al atardecer en los recortes de las viviendas en el horizonte fueron llevando hacia contraluces urbanos con sus neones de garages en los que, al observar sus cerchas y lucernarios, enlazaron con los siguientes talleres industriales donde desarrollaba mi trabajo escultórico en metal y en donde los hules separadores de zonas  se convirtieron en  pliegues simples y en pliegues cosidos en esta última etapa.

 

Expone: Sebastián Nicolau

Interacciones. Cosido sobre gris, 2012. Pieza 1 de 20

Lápiz carbón y cordón encerado sobre impresión en papel sobre aluminio

110 x 74 cm.

 

¿Podríamos catalogar de obra lírica las obras de “Hilvanes”?

Me gusta pensar que efectivamente así es. Hilvanes tiene algo de escritura, de jeroglífico, de mensaje encriptado. Hay más de sugerencia que de evidencia. Se establecen analogías y divergencias entre realidad y ficción. Existe un juego de participación entre obra y espectador. La aparente evidencia nunca lo es. La luz y la sombra establecen interrogantes y el cosido de las piezas provoca también un lenguaje oculto imposible de adivinar. Cada entrada y salida de los hilos que dibujan crean otro dibujo oculto en su parte posterior a modo de –la otra cara de la luna- que trata de convertir cada obra en una invitación a ser descifrada. En ese sentido cualquier pregunta contempla múltiples respuestas. Concretamente la obra Interacciones (políptico de veinte piezas) podría ser el mejor ejemplo para ilustrar la relación con el lirismo o la espiritualidad. En ella cada pieza –la misma reproducida veinte veces- está perforada en los mismos lugares y con la misma cantidad de agujeros (ollados) para ser cosida –dibujada- de manera distinta en cada obra, generando sombras diferentes para cada permutación del dibujo. Con ser muchas las piezas que componen el conjunto son sólo una minúscula parte de las permutaciones posibles –infinitas, en realidad-, lo que hace que en alguna medida el espectador pueda conectar con una parte evocativa de la infinitud. Si eso se puede considerar lírico, me gusta pensar que efectivamente lo es.

 

¿Qué tipo de paisaje nos muestra en su obra expuesta en Cuenca?

Realmente ninguno en concreto y todos ellos. Es más un paisaje en la memoria. Mi padre, Francisco Sebastián (1920-2013), fue un gran artista. Su trabajo giró alrededor del paisaje y desde que yo era muy pequeño recuerdo su manera de mirar, sus comentarios mientras conducía su coche y giraba la cabeza para ver, con su mirada única. Una sensación, más que un paisaje, una relación espacial más que formas reunidas, y sobre todo una traslación verbal, sabia, que tal como estoy describiendo me emociona. Tiene que ver con todo aquello que queda en la memoria como un poso a través del tamiz. Los pliegues son los del paisaje, entendido como el espacio general en el que nos movemos. El azul de una onda dibujada en el papel o el de una escultura puede remitir al mar pero también evocar sensaciones alejadas de él. Las ondas rojas de otra a una derivación del terreno o a las tejas de las cubiertas de la fundación Antonio Pérez en donde está expuesta. Pueden remitir a todo eso o a cualquier otra cosa o idea porque al final el paisaje es el entorno, aquello que nos rodea y en ese sentido no podemos reducirlo al terreno. Está la luz, la sombra, el aire, el calor el frío, la humedad…

 

Expone: Sebastián Nicolau

Ondas rojas (fragmento), 2014

Hierro pintado, 370 x 103 x 24 cm (Vertical / Horizontal)

 

¿Qué le hizo decidirse para exponer en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca?

Por un lado la calidez humana de Antonio Pérez y de las personas que dirigen y gestionan la fundación. Esto con los años se convierte en lo más importante. Por otro, el espacio expositivo, especialmente el de la iglesia resultaba perfecto para las obras y, sobre todo, para el políptico en el frontal. Resulta atractivo trabajar sobre espacios con gran potencia. Las obras se ven muy bien en espacios neutros: paredes blancas, suelos grises… pero a mi me gustan especialmente las interferencias y los espacios que exigen una voluntad añadida a la hora de pensar como moverse en él.

Fundaciones como esta, que por otro lado son focos de atracción artística en las ciudades y exponentes por tanto de la cultura del país, deben de tener un apoyo institucional acorde con su esfuerzo y con lo que brindan al visitante, que es mucho.

 

¿Considera que hay buenas colecciones privadas en nuestro país?

Sí las hay. Conozco algunas y sé de la existencia de muchas otras. No obstante creo que en los últimos años, como en tantos otros campos, se ha polarizado todo, resistiendo unas y desapareciendo o dejando de crecer otras. De una parte, hay buenas e importantes colecciones pero la crisis, la falta de desgravaciones, el IVA cultural, y una política fiscal poco sensible, hace a sus propietarios poco apetecible su exhibición. Si pensamos que su mantenimiento adecuado hace que el futuro depare en la mayoría de los casos su donación al estado a través de fundaciones, pinacotecas o museos, éste debería ser más sensible y posibilitar cauces que permitan estructurar mejor un camino que, a fin de cuentas, antes o después, o mejor, antes y después, lo que hace es incrementar el patrimonio artístico de un país.

De otra parte las colecciones menores, en cuanto a volumen, tienen por los mismos motivos, las mismas dificultades pero que en sus casos resultan más difíciles de salvar. Por ello creo que el coleccionismo privado medio, no institucional, se ha visto enormemente reducido en los últimos años a la espera de tiempos mejores. Si en estos casos se trata de una hibernación o del principio de una era glacial el tiempo lo dirá.

 

Expone: Sebastián Nicolau

Ondas grises sobre pliegues. 2011

Pastel, lápiz y cartón sobre papel, 153 x 103 cm.

 

Entrevista realizada a Sebastián Nicolau por Javier Martín en febrero de 2016.

Imagenes gentileza del artista.

 

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