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Ars Citerior

Pilar Salmerón. Universo cromático

Pilar Salmerón. Universo cromático


Museo Francisco Sobrino, Guadalajara

Del 14 de diciembre de 2018 al 17 de febrero de 2019

Inauguración: 14 de diciembre a las 19h

 

pilar salmeron.universo cromatico. conservar el arte conetemporaneo español

(Imagen cortesía Museo Francisco Sobrino)


Texto catálogo por Tomás García Asensio

En el plano artístico Pilar Salmerón y yo recibimos los "primeros auxilios" en el mismo sitio, en el estudio Gutiérrez Navas de Madrid. En realidad allí aprendimos todo lo necesario para emprender el vuelo. Por eso, y por otras cosas, tenemos una empatía persistente.

Seguimos derroteros distintos, pero hoy por hoy coincidimos en un punto subyugante: ¡el cromatismo arrollador!

Pilar Salmerón ya tiene hecho un largo recorrido profesional, cercano a los 40 años. Su etapa formativa tuvo un carácter naturalista. Pero no "académico" en el mal sentido, porque su maestra fue Concha María Gutiérrez Navas, discípula inmediata de su padre, don Manuel Gutiérrez Navas, también maestro mío, y este fue a su vez discípulo de don Cecilio Plá. Con ello quiero decir que el "pedigrí" es cabal.

Pronto se fue emancipando de un realismo reconocible y entre el 83 y el 86, más o menos, del pasado siglo, produjo primero lo que me parece una suerte de realismo mágico donde el realismo apenas si se reconoce, como si estuviera al otro lado de un cristal esmerilado. Y el colorido ¡nada que ver con el actual! porque es una sobria gama de tierras. Y al final de este periodo, hasta el 89, incorporó a sus cuadros áreas negras qua le aportaban mayor firmeza.

A partir del 90 cambia de estética radicalmente. Sus cuadros nada tienen que ver con los anteriores. Son blancos con vetas negras, que parecen emerger del interior insinuándose en grises claros, pasando por grises profundos y emergiendo en negros intensos, y continúa con esta estética hasta que se agotan el siglo y el milenio.

Y a continuación otro cambio radical: cuadros totalmente blancos. Con diversos matices de blanco, pero solo blanco. ¡Blanco sobre blanco! como el maestro Malévich. Una larga marcha de 15 años por un desierto helado.

Y tras la calma vino la tempestad.

Porque desde hace tres años vive entregada a una estética, que ahora ve la luz en esta exposición, que es una verdadera explosión cromática.

Quiero resaltar ahora una paradoja: hasta ahora Pilar Salmerón exponía cuadros que formaban exposiciones. En esta ocasión no. Sino que hace una exposición compuesta de cuadros. Cuadros que por separado tienen sentido, pero todos juntos en esta sala forman una unidad con sentido propio. Y cuando se clausure esta exposición esta entidad artística desaparecerá para siempre. Aunque cabe el consuelo de que con estos cuadros se podrán producir realidades artísticas más o menos semejantes en otros lugares y en otros tiempos.

Tengo que decir que me veo en los cuadros de Pilar Salmerón.

No por la técnica, que la suya es muy singular y la mía convencional, sino porque el colorido exultante domina nuestras obras. Aunque hay una secreta diferencia en la concepción de estos cuadros, porque Pilar Salmerón pinta con el corazón y yo con la cabeza.

Desde hace tiempo tengo elaborado un sistema de clasificación de combinaciones cromáticas. Sistema que sirve para "comprender" combinaciones ya existentes o para guiarse en la elaboración de otras nuevas. Yo lo utilizo para mis composiciones cromáticas, pero también se ajusta como un guante a las de Pilar Salmerón. Por eso digo que me veo en los cuadros de esta pintora.

De todos modos el colorido de Pilar no es un colorido corriente. No está compuesto por planos homogéneos de color, sino que al ser sus superficies tan escamosas y accidentadas, cada zona cromática está compuesta de muchos tonos distintos que le confieren una viveza extraordinaria.

Como he dicho anteriormente su técnica es muy singular, sobre todo en lo referente al soporte, que no es un lienzo sobre un bastidor, sino una superficie irregular de cartón que describiré someramente a continuación:

El material que utiliza se llama "nido de abeja". Es una especie de tablero de cartón cuyo interior está formado por una estructura hexagonal, como un panal, que es extraordinariamente resistente y paradójicamente muy ligera, y se construye con material reciclado. Se utiliza principalmente como embalaje por su liviandad y fortaleza, y por sus cualidades ecológicas. Y también para hacer muebles experimentales y respetuosos con el medio ambiente.

El modo en que Pilar Salmerón utiliza este material, más o menos, es el siguiente:

Lo corta en tiras de unos 10 centímetros, y luego corta la estructura interior separando las dos caras, que luego pega a un tablero por la parte plana y pinta por la rugosa del corte. Dicho todo esto grosso modo porque en realidad el proceso es complicadísimo.

Digamos que la producción de estas obras se basa en "una economía circular", de reutilización, o de recuperación, más bien de noble utilización de un material concebido para fines más prosaicos, en óptima alianza de estética y de ética.

El caso es que no veo la hora de ver campar por sus respetos en las luminosas paredes blancas del Museo Francisco Sobrino estos potentes cuadros, que he visto, como fieras enjauladas, en el estudio de su autora.

 (Agradecemos  a Tomás García Asensio la autorización para reproducir el presente texto)

 

 

 

 

 

 

 

 


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