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Entrega número 48
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Eutiquio Estirado. No llega el lenguaje a las palabras

Eutiquio Estirado. No llega el lenguaje a las palabras


eutiquio estirado. no llega el lenguaje a las palabras. coleccion ars citerior


Sala de Exposiciones del Palacio Provincial, Alicante

Inauguración, jueves 22 de noviembre a las 12h.

La muestra permanecerá abierta hasta el 5 de enero de 2019


El quimérico museo de formas inconscientes

 Javier Martín

  

"Todos los materiales del pensar se derivan de nuestra sensaciones
externas o internas. Sólo la mezcla y la composición de éstas
pertenece al espíritu y a la voluntad".

David Hume 

 

La personalidad es lo que hace que un individuo sea él mismo y no otro, es lo que pertenece esencialmente a una persona. La noción de individuo no aparece como tal hasta la cultura grecorromana, al convertir a la persona en un ser consciente, libre y responsable. Posteriormente el cristianismo otorgará una base metafísica a la noción de persona. Y durante los siglos XVI y XVII los filósofos debatirán sobre si el alma es una sustancia o está soportada por una sustancia. En la sociedad actual, donde se dan tantas ideas por aceptadas y verdaderas sin saber bien quién, cómo y cuando lo ha establecido, no nos preocupa tanto el significado de las nociones de individuo y personalidad sino más bien la perdida de ambas, lo que nos conduce al miedo a dejar de ser uno mismo, el no tener conciencia de saber quiénes somos y el no reconocer a aquellos que nos han acompañado en el tránsito por la vida.

Con la pérdida progresiva de la memoria vamos perdiendo los sentimientos, y por tanto las respuestas emocionales que conllevan frialdad afectiva al replegarse el individuo en sí mismo. Esta contención de emociones también va produciéndose en aquellos que acompañan a la persona que va perdiendo la memoria de manera progresiva e irreversible, llegando poco a poco entre ambos a desaparecer la comunicación verbal e incluso la del contacto físico. Todo ello tendrá que ser “digerido” por la persona consciente, que tampoco ve ya al que tiene enfrente como a un ser querido sino como a alguien extraño. Todo este proceso, más o menos largo, tendrá como resultado una catarsis tras el fallecimiento del la persona demenciada, y tendrá que saber encauzar esa angustia para saberse finalmente liberado. En el plano que nos ocupa, que es la expresión plástica, quiero recordar al artista norteamericano William Utermohlen, quien tras ser diagnosticado de alzheimer trató de entender la enfermedad pintándose a sí mismo. De esta manera, el pintor fue realizando autorretratos en los que su cara era el mapa de cómo él veía la progresión de la demencia en su cerebro, como en un intento de no perder sus recuerdos.

De todo lo anteriormente dicho nos habla Eutiquio Estirado en su nueva exposición “No llega el lenguaje a las palabras”, una nueva serie pensada y “digerida” durante los últimos cuatro años y finalmente “regurgitada”. En ella los cambios de las formas y la composición van evolucionando al mismo tiempo que la asimilación de un sentimiento afectivo de pérdida, pero sin abandonar una de las constantes en su obra y en su vida, la ironía con la que trata todo. En la elaboración de sus obras, y tras una primera intervención, las deja apoyadas unas sobre otras para retomarlas semanas o meses más tarde. En este estado de espera, en algunas ocasiones se producen transferencias entre ellas, al estar en contacto unas con otras,  y en ese segundo momento reanuda su acción pictórica destruyendo parte de ellas para volver sobre la idea inicial. Así entra en un proceso de destrucción-reconstrucción en el que crea algo nuevo sin perder su primera esencia.

eutiquio estirado. no llega el lenguaje a las palabras

Arrecife. 2018 Técnica mixta sobre madera. Medidas variables

             

En las veinticuatro piezas que nos presenta, Eutiquio nos habla de todo aquello que ha tenido el peso suficiente para hacer mella en su sensibilidad y entrar a formar parte de un cúmulo de imágenes, palabras, números y conceptos que ha ido almacenando no siempre de modo consciente, y que con el tiempo han visto de nuevo la luz. Eso sí, una luz tamizada por los sentimientos acumulados por el artista en este caminar de cuatro años. De este modo han surgido composiciones en las que se observa una evolución en su paleta de colores, donde los azules, verdes y rojos han ido desapareciendo para dar paso al negro en toda su rotundidad, su elegancia y su misterio. Obras que nos hablan del lugar donde se nutre el arte, como “Arrecife”, o de recuerdos e imágenes escondidas por el miedo, como en el caso de Requeriment to correct”. También de sentimientos contradictorios y de palabras nunca dichas, en “Debate de idiotas”, para finalizar con la pieza donde se produce la catarsis ansiada, con esa palabra que todos, tantas veces, hemos pronunciado: “MADRE”.

En definitiva, como escribió Jorge Luis Borges en el poema “Cambridge”, del libro Elogio de la sombra, ”Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”.


eutiquio estirado. no llega el lenguaje a las palabras

Requeriment to corret. 2018. Técnica mixta. 120cm x 165cm

                                             

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