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La perspectiva constructivista del pintor Julián Casado

La perspectiva constructivista del pintor Julián Casado

 

Julián Casado. Serie Malevitch

 

Lugar: Centro Cultural Isabel de Farnesio en C/Capitán, 39, Aranjuez.

Fechas: Exposición del 7 al 27 de noviembre de 2016.

Horario: De lunes a sábados de 17:00 a 21:00 horas.

La exposición estará compuesta por la serie de 42 lienzos dedicados a Malevitch realizada entre los años 1978 y 1982.


Julián Casado. Serie Malevitch


El pintor que había ido elaborando su pintura, desde el año 1969, en torno a la creación de un espacio lumínico partiendo de figuras geométricas muy sencillas, experimentó, entre los años 1978 a 1982, una orientación y un impulso nuevo.

En 1978 leía el libro de Giulio Carlo Argan “El Arte Moderno”.  Y en las páginas dedicadas a Casimir Malevitch, pintor y teórico de la pintura, encontraba formulado el principio motor que configurara la etapa “suprematista” de este pintor ruso: "la estructura funcional de la imagen crea el espacio, el cual se visualiza en un símbolo geométrico”.

 

Julián Casado. Serie Malevitch

 

Mediante este principio, se le planteó, al pintor, la cuestión siguiente: si se variaría la funcionalidad de la estructura de la imagen, permaneciendo idéntica ésta y su interna estructura ¿variaría el espacio plástico?

El problema consistía en cómo hacer variar la función de la estructura de la imagen. Dada la experiencia del pintor en el análisis y en la síntesis del efecto” luz”, a partir del color, experimentando en sus obras anteriores, la variación de la función de la estructura de la imagen tendría que venir determinada por la ilusión lumínica.

 

Julián Casado. Serie Malevitch

 

Quedaba así determinado el horizonte que habría de configurar su obra en lo sucesivo: los cuadros aquí presentes tratan, pues, de la verificación experimental de una hipótesis: mostrar, pictóricamente, que el espacio plástico-cualquier espacio- no es una realidad primaria, originaria, sino que se trata de una realidad derivada de la cualidad espaciosa, es decir, “matérica”, de la imagen. La prueba, por tanto, de esta afirmación teórica, la constituyen los cuadros aquí exhibidos.

La condición que se impuso el pintor era que la imagen y su estructura permanecieran idénticas en cada una de las posibles variaciones espaciales. Eligió, pues, lienzos de un mismo tamaño, O,8 x 100 cm., e imaginó un cubo escorzo, con dos pirámides inscritas en él, sobre un rectángulo por el que debería emerger la luz; este “elemento lumínico”, no perteneciente a la estructura de la imagen, permitiría la variación funcional, la cual vendría determinada por el diverso modo de quedar iluminados los distintos elementos estructurales de la imagen.

 

Julián Casado. Serie Malevitch

 

Dicho así, pudiera creerse que el pintor tenía claro, desde el inicio, la realidad variacional del espacio plástico. Y no era así. Tan sólo se trataba de una hipótesis que era necesario verificar. Y la única manera de verificación era ponerse a pintar: lo que era solamente ”previsión” teórica tenía que llegar a ser una “visión” empírica.

Tras los primeros balbuceos en el planteamiento de la variación, cuyos primeros pasos son patentes en los momentos iniciales de la “serie”, arribaba el pintor, cinco años después de iniciada la experiencia, a la plena posesión del principio que, partiendo de estos 42 cuadros que constituyen su análisis, rige su actual obra pictórica. El espacio plástico se encuentra, y por tanto, depende de la espaciosidad de la imagen plástica. Se constituye, pues, en unción de la respectividad posicional de los elementos que construyen estructuralmente la imagen para que, ipso facto, quedasen modificados a una todos los demás elementos, y, en su virtud, quedase modificado el espacio plástico mismo.

 

Julián Casado. Serie Malevitch

 

A partir de esta experiencia fundamental, la obra del pintor no es sino el moroso despliegue de esta verdad que le fue poseyendo según pintaba la “Serie Malevitch”. Sólo los últimos seis cuadros de la serie son la expresión plenaria del principio teórico que la dio origen; la luz, penetrando por seis diversos lados del rectángulo e iluminando los diversos elementos de la imagen, genera seis últimos cuadros el espacio y el tiempo se convierten, paradigmáticamente, en toda la realidad del cosmos. Espacio y tiempo quedan, pues, unidos en la realidad. Y, por tanto, sucede que toda la serie sea, en definitiva, una reflexión filosófica sobre el comportamiento de la materia en el cosmos.

Toda la serie, sin embargo, los 42 cuadros que la integran ( podrían haber sido muchos más), no son otra cosa que momentos secuenciales de una misma realidad plástica.

 

(Texto reproducido en "Julián Casado". Serie Malevitch. Ayuntamiento de Aranjuez, 2004)

(imágenes gentileza Elia Fernández y Javier Plaza)


Julián Casado. Serie Malevitch


Julián Casado. Serie Malevitch




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